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Se prevé que el comercio electrónico siga tirando de las necesidades de suelo logístico en los próximos años.

A medida que las zonas más maduras se van colmatando y la disponibilidad de suelo se hace escasa, los actores del sector inmologístico español abren sus ojos a nuevas zonas geográficas menos saturadas, a la búsqueda de posibilidades para desarrollar naves adecuadas a las necesidades de suelo en estas otras áreas.

Además, en línea con el crecimiento vivido por el comercio electrónico en los últimos cinco años, parece que los próximos ejercicios también marcarán nuevos registros al alza, a medida que el canal de e-commerce se abra, por un lado, a nuevos productos, como puede ser los del segmento de perecederos y productos de alimentación y, al mismo tiempo, por otro lado, amplíe su radio de acción a nuevas parcelas, incluyendo el medio rural.

El e-commerce busca cercanía al cliente

A todo este panorama hay que añadir que el propio comercio electrónico busca emplazamientos cercanos a sus clientes, con el fin de mejorar servicio en la medida de lo posible y conseguir una rentabilidad necesaria para la propia supervivencia de este canal.

En esta coyuntura, frente a mercados cada vez con más oferta, como son los casos de Barcelona, Valencia y algunas zonas del centro peninsular, se abren nuevos mercados, como son los casos de Sevilla y Málaga, en Andalucía, Zaragoza y el País Vasco, mientras que, además, se espera que alguna operación sirva para decidir nuevos emplazamientos que sirvan para dar servicio en el noroeste de la península ibérica.

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Los clientes demandan naves en nuevas zonas geográficas en las que tienen interés.

Sin embargo, más que una decisión de los propios inversores, esta tendencia parece consecuencia de la actividad de los propios clientes del sector inmologístico que, de un tiempo a esta parte, vienen demandando inmuebles con buenas características en algunas de las zonas citadas anteriormente.

Precisamente esta situación, en la que los desarrollos acompañan a los clientes, está haciendo que las nuevas zonas de interés crezcan de manera saludable en la medida en que lo necesita cada mercado.

Zaragoza y Valencia, puntas de lanza

El mercado español empezó a abrirse en primer lugar con la pujanza de Zaragoza, hace ya algunos ejercicios, hasta que, hace dos años, Valencia se convirtió en un nuevo y potente foco de atención, gracias a unas infraestructuras de primer nivel, una posición geográfica estratégica y amplias posibilidades para el desarrollo de inmuebles para actividades logísticas.

La lógica marca que nuevas zonas irán empezando a ganar atractivo. Entre ellas se coloca principalmente el eje que une Sevilla y Málaga, donde se da una importante concentración de población, así como un importante foco turístico generador de mucha actividad estacional y fuertes picos de demanda que requieren de instalaciones logísticas adecuadas para poder hacer frente a las necesidades que genera un consumo con estas características.