Consciente de que el comercio electrónico solo supone un 2% de las cifras de venta de productos comestibles en los Estados Unidos, Amazon ha dado un nuevo giro hacia la distribución física, con un importante aporte tecnológico que le permite marcar diferencias.

En este sentido, la compañía estadounidense ha puesto en marcha su primera tienda automatizada de comestibles esta misma semana en Seattle, en lo que supone una declaración de intenciones para intentar plantar cara a Walmart en su terreno.

Se trata de un establecimiento con un surtido variado, en el que se encuentran referencias de conocidas marcas internacionales y productos de su subsidiaria Whole Foods, que da un ambicioso giro de timón a su modelo Amazon Go, con el fin de combinar una amplia variedad de surtido de las cadenas tradicionales con la rapidez de sus tiendas automatizadas.

El modelo de funcionamiento de ese nuevo establecimiento sigue el que ya utilizan otros Amazon Go, sin cajeros de ningún tipo, aunque con un formato más grande que alcanza los 1.000 m² de superficie comercial.

Un complejo sistema de cámaras y balizas determina los productos que se ha llevado cada comprador, para pasarle la cuenta directamente a su perfil sin tener que pasar por caja en ningún momento, lo que acelera las ventas de productos que también incluyen bebidas alcohólicas.