La Agencia para el Transporte Aéreo de Rusia ha impuesto restricciones en su espacio aéreo a compañías británicas o registradas en Reino Unido en respuesta a las sanciones que se le han impuesto al país por la invasión de Ucrania.

En concreto, las restricciones para el uso del espacio aéreo de Rusia afectan a los vuelos de aviones que son propiedad, están arrendados o son operados por personas asociadas con Reino Unido o registrados en Reino Unido, incluidos los vuelos de tránsito.

Según refieren, «es una respuesta a las decisiones inamistosas de las autoridades de aviación británica sobre las restricciones a vuelos regulares a aparatos propiedad, arrendados u asociados a personas rusas o registradas en Rusia«. En este sentido, Reino Unido ha decidido prohibir las operaciones de la aerolínea rusa Aeroflot.

El jueves 24 de febrero se envió una propuesta a las autoridades británicas para celebrar consultas, pero se recibió una respuesta negativa desde Reino Unido.

Por ello, Rusia ha optado por adoptar estas medidas «en línea con las cláusulas del Acuerdo Intergubernamental de Servicios Aéreos entre Rusia y Reino Unido, con el objetivo de cumplir con el principio de paridad y mismos derechos entre las aerolíneas«.

Desde British Airways ya han notificado a sus clientes que devolverán el dinero de los billetes en los vuelos afectados, explicando que lo sucedido es algo que escapa a su control. La aerolínea venía operando hasta ahora tres vuelos a la semana entre Londres y Moscú.

Por su parte, Virgin Atlantic se ha visto obligada a reajustar sus servicios entre Reino Unido, Pakistán e India, y a suspender sus vuelos de carga entre London Heathrow y Shanghái.