En esta década, la sostenibilidad constituye uno de los grandes retos para el sector logístico y de transporte.

También en el ámbito inmologístico, la responsabilidad medioambiental se traduce en un esfuerzo sostenido por reducir el impacto de los proyectos en el entorno, así como por controlar al máximo el consumo energético de los activos, merced principalmente al impulso de estándares de diseño, construcción y desarrollo de acuerdo con exigentes certificaciones energéticas.

En este mismo sentido, un reciente estudio elaborado por CBRE estima que la crisis sanitaria va impulsar la sostenibilidad como una prioridad para las empresas, al actuar como un acelerador para el cambio y la transformación.

La sostenibilidad como prioridad

El informe estima que el desarrollo de actividades logísticas sostenibles exigirá una mayor colaboración entre los propietarios, promotores y ocupantes de los inmuebles que se centre en una serie de ejes de actuación, como la eficiencia energética, las infraestructuras sostenibles, la apuesta por las energías renovables y la movilidad sostenible.

En este mismo sentido, de esta tendencia en auge se deriva una consecuencia relacionada con la preservación del bienestar social de los trabajadores (concepto wellnes) que se refleja en la introducción en los proyectos inmologísticos de espacios para la interacción social, servicios, lugares de ocio y zonas verdes.

Estos proyectos buscan mejorar la productividad de los empleados y las condiciones de trabajo, de tal modo que los almacenes se conviertan en centros laborales con las mejores condiciones.

Entre las principales medidas de sostenibilidad que se implantan en las naves, según el citado informe, están las enfocadas al ahorro en el consumo de agua, como la recogida de aguas pluviales, y la construcción con calidad ambiental en el interior de la nave, como las soleras de hormigón en el exterior, en vez de los pavimentos asfálticos.

Otro elemento que se ha generalizado son la utilización de materiales respetuosos con el medioambiente o la implantación de medidas para la eficiencia energética, como la instalación de placas fotovoltaicas en cubierta, iluminación LED de bajo consumo, mejora lumínica en el interior con la optimización de los lucernarios o el aislamiento térmico en fachada y cubierta.

Ejemplos de naves logísticas sostenibles en España citados en el informe son G-Park Illescas  de 37.100 m², promovida por GLP en Illescas, que incluye como medidas sostenibles, sistemas de detección de movimiento e iluminación LED, paneles solares fotovoltaicos y puntos de carga eléctrica para vehículos entre otras.

Otro ejemplo de sostenibilidad es el proyecto llave en mano de 53.924 m² de Logicor Cheste Park en Valencia para la multinacional danesa Jysk. Ambos activos cuentan con certificación BREEAM-Very Good.