El impacto de la crisis sanitaria ha servido para constatar que las cadenas de suministro han tenido un aceptable grado de resistencia frente a un reto de envergadura.

Para ello se han apoyado en unas plantillas que han respondido en unas circunstancias difíciles.

Sin embargo, la pandemia también ha supuesto cambios de gran calado en los hábitos de consumo que llevan camino de convertirse en estructurales y que obligan a modificar diversos aspectos de la gestión de las cadenas de suministro en un escenario de dificultades económicas.

Un reciente informe, elaborado por Aecoc y titulado ‘Perspectivas para la logística en gran consumo en el nuevo entorno post covid’, analiza las claves de la actuación de la cadena durante el confinamiento y los retos operativos plantea la nueva normalidad.

En los tiempos más duros de la pandemia, los cambios de hábitos de los consumidores y la resultante volatilidad de la demanda durante fue el mayor reto al que se tuvieron que enfrentar el 86,4% de las empresas encuestadas.

De cara a los próximos meses, tanto distribuidores como fabricantes y operadores logísticos coinciden en el protagonismo que están ganando el comercio electrónico y las entregas domiciliarias.

En este sentido, un 70% de los encuestados por Aecoc opina que la compra en establecimientos físicos disminuirá en la nueva normalidad, circunstancia que obligará a potenciar la logística de proximidad y a afianzar la transformación digital.

Oportunidades en el postcoronavirus

De hecho, el 70% de operadores considera que el retorno a la normalidad ofrece oportunidades a la hora de construir una cadena logística más digital, ágil y flexible, con el fin de ganar eficiencia en las operaciones.

En esta misma línea, el 54% de los encuestados cree que los niveles de roturas de stock se mantendrán en las ratios anteriores a la crisis, por un 21% que opina que incluso bajarán y un 24% que considera que podrían aumentar.

Por otra parte, la productividad de las operaciones sigue siendo uno de los grandes retos en un tiempo en que la colaboración se abre paso como tendencia para contener un más que privisible aumento de los costes logísticos.

En este sentido, más de la mitad de fabricantes y operadores logísticos considera que los costes de almacenaje y manipulación subirán, en parte por el impacto que tienen las medidas de prevención que se aplican en la desescalada sobre la productividad.

Al tiempo, un 69,2% de los distribuidores espera un aumento de los costes del transporte, especialmente a causa del incremento de los retornos en vacío en larga distancia y el aumento de las operaciones de última milla.