El Gobierno británico parece decidido a dar un portazo de salida el próximo 31 de octubre para abandonar definitivamente y de malos modos la Unión Europea, según se colige de las maniobras de esta misma semana.

Sorprende que en una de las democracias más asentadas del planeta se pueda hacer callar a una cámara parlamentaria a través de una simple decisión del un presidente de Gobierno que no ha salido de unas elecciones, con el fin de facilitar cualquier decisión del Ejecutivo.

Sin embargo, así son las cosas, y consecuentemente, un ‘Brexit’ duro parece mucho más cerca, a la vista del evidente distanciamiento existente entre las partes.

En este sentido, la IRU alerta de las consecuencias de una salida del Reino Unido sin acuerdo, algo que, desde el punto de vista de la institución internacional «es inaceptable para el sector de la logística y el transporte».

En este sentido, Fenadismer estima que «un ‘Brexit’ sin acuerdo obligaría a reducir el tránsito de España al Reino Unido a menos de 800 camiones, una décima parte de los que actualmente realizan transporte entre ambos países», debido a que España solo emite dicha cantidad autorizaciones multilaterales al año para camiones, aunque el Reino Unido es el quinto país de destino de los transportistas españoles, con un 8,1% del total de las toneladas-kilómetros que realizan los camiones del país.

De igual modo, la IRU también afirma que un ‘Brexit’ duro «sería la peor salida posible, ya que supondría la imposición de toda una serie de barreras para el transporte y el comercio», por lo que solicita que la Unión Europea y Gran Bretaña se «esfuercen en alcanzar un acuerdo aceptable para la salida que abra las puertas a las negociaciones sobre el futuro de las relaciones entre ambas partes».

Al mismo tiempo, en el Reino Unido se especula cada día más con los perjuicios que tendría una salida de la UE sin acuerdo desde un punto de vista económico y de repercusión sobre la calidad de vida de los ciudadanos británicos.