Tras el escándalo en el que se ha visto involucrado Volkswagen al haber equipado un gran número de vehículos con un software diseñado para manipular las emisiones, desde el fabricante están llevando a cabo actualmente una revisión interna para detectar posibles fallos de la misma índole. 

Junto a aquellos vehículos que equiparon los motores diésel de la familia EA 189, entre los que se encontraban 1,8 millones de vehículos comerciales, el grupo ha identificado ahora nuevas irregularidades que podrían afectar a otras 800.000 unidades

Así, la última revisión llevada a cabo señala que, en estos 800.000 vehículos, equipados en su mayor parte con motores diésel, los niveles de CO2 y consumo de combustible fueron «demasiado bajos» durante el proceso de certificación.

Aunque desde la compañía no han indicado de que modelos se trata, y que no ha sido posible realizar una «evaluación fiable» de la importancia de estas irregularidades, las repercusiones se estiman en torno a los 2.000 millones de euros. 

Desde el Consejo de Administración de Vokswagen han afirmado «lamentar profundamente esta situación», mostrando su «determinación» a seguir trabajando para asegurar una clasificación correcta del CO2 que emiten los vehículos afectados.