Las tensiones que se viven desde hace largo tiempo en la estiba a nivel nacional están conduciendo a movilizaciones que coinciden con la crisis sanitaria.

En este contexto, la huelga iniciada por los estibadores del puerto de Bilbao el pasado viernes ya está causando graves daños a las empresas que operan en el enclave vasco, según la Sagep del recinto.

Así mismo, la Sociedad de Estiba también afirma que «las amenazas y coacciones han vuelto a los muelles, donde no se respetan los servicios mínimos, ni la libertad de otros trabajadores para cumplir con su cometido».

Además, las empresas estibadoras del recinto vizcaíno acusan a «un colectivo muy bien remunerado» de no haber «respondido a la última propuesta realizada por las empresas», lo que, a su juicio, tendrá efectos en la recuperación de la economía y el empleo en el País Vasco, al tiempo que generará «daños en los resultados y la imagen del puerto de Bilbao, que tendrá grandes dificultades para recuperar sus registros, fidelizar tráficos y atraer negocio».

La Sagep afirma, de igual modo, que «las excusas sindicales acerca del exceso de carga de trabajo, el incremento de plantilla o el mal estado de la maquinaria esconden el verdadero objetivo de estos trabajadores privilegiados: perpetuar sus privilegios y reservarse las tareas mejor remuneradas a costa de vetar a otros trabajadores de empresas auxiliares para, en definitiva, seguir controlando ilícitamente los muelles y sustraerse al imperio de la ley, que afecta a todos los demás ciudadanos».

Ante esta situación, las cuatro empresas estibadoras del puerto de Bilbao piden «que se cumpla la ley y solicitan el apoyo de los poderes públicos ante la presión permanente e inaceptable de un colectivo cuya única contribución en los últimos años ha sido deteriorar la ya maltrecha situación de la estiba en el puerto de Bilbao, haciendo peligrar las inversiones previstas y la creación de riqueza y empleo en un momento particularmente duro para amplias capas de la población».