Las decisiones geopolíticas tienen hoy un efecto directo sobre la cadena de suministro. Un nuevo arancel puede hacer que un proveedor deje de ser competitivo de un día para otro y obligar a una empresa a buscar otro origen, modificar una ruta o plantearse un mercado diferente.
En la cadena de frío, cambiar de origen no es tan sencillo como sustituir un proveedor por otro.
En 2025, la Unión Europea exportó productos agrícolas por valor de 238.200 millones de euros, según Eurostat. Estados Unidos fue el segundo destino, con 28.500 millones y un 12% del total. Su cuota descendió 0,9 puntos respecto al año anterior, en un contexto marcado por la introducción de aranceles sobre varios productos agrícolas.
Por otro lado, la aplicación provisional del acuerdo UE-Mercosur desde mayo contempla la eliminación o reducción de aranceles, también para determinadas frutas y preparados de frutas. Son cambios que pueden llevar a las empresas a revisar dónde compran, dónde venden y cómo transportan sus productos.
El arancel es solo una parte del coste
Ante un cambio arancelario, buscar un proveedor alternativo puede parecer la respuesta más lógica. El problema surge cuando la decisión se toma comparando precios y aranceles, sin calcular cuánto costará realmente llevar la mercancía hasta destino.
Cambiar el origen puede suponer una ruta más larga, una escala adicional, otros tiempos de tránsito o controles diferentes. También obliga a revisar las reglas de origen, la documentación exigida y, según el producto y su procedencia, los requisitos sanitarios o fitosanitarios.
En mercancías perecederas, un origen con menor arancel no siempre resulta más competitivo si implica mayores tiempos de tránsito, controles o riesgos para la vida útil del producto.
En mercancías perecederas, una demora no implica únicamente más costes. Puede reducir la vida comercial del producto, comprometer una entrega y, en el peor de los casos, provocar su pérdida.
Por eso, un origen con mejores condiciones arancelarias no tiene por qué ser el más competitivo cuando analizamos la operación completa.
La decisión aduanera empieza mucho antes
En mi experiencia, como consultora en comercio internacional, todavía es frecuente que las implicaciones aduaneras se analicen cuando el proveedor ya está seleccionado y la ruta prácticamente decidida. Y ahí llegamos tarde.
Compras, Comercial, Logística y Aduanas deberían analizar conjuntamente un cambio de origen antes de cerrar la operación. No solo debemos saber qué arancel pagará la mercancía, sino también qué documentación necesitaremos, qué controles puede encontrar y cuánto tiempo requiere realmente el recorrido hasta destino.
En una cadena de frío, esas variables pueden determinar si una alternativa comercial resulta realmente rentable. Los aranceles cambian. Los proveedores y las rutas también pueden hacerlo. Pero una mercancía perecedera sigue teniendo el mismo condicionante: el tiempo.
Por eso, no basta con conseguir que pague menos al cruzar la frontera. Tiene que cruzarla a tiempo.