En 2024 se creó la comisión “The Best Place for Logistic”, un grupo de trabajo orientado al análisis de las necesidades más prioritarias en materia de infraestructuras logísticas en la región metropolitana de Valencia y que representa un paso decisivo hacia una planificación más eficiente, coordinada y alineada con la realidad económica del territorio. Este órgano, integrado por representantes de empresas privadas, asociaciones sectoriales y distintas administraciones públicas, nace con el objetivo de generar un espacio estable de diálogo y cooperación que permita identificar retos, proponer soluciones y realizar un seguimiento de los avances.
Uno de los principales valores de esta comisión es, precisamente, su carácter colaborativo. La participación del tejido empresarial garantiza que las demandas reales del sector logístico -desde operadores de transporte hasta compañías industriales- estén presentes en la toma de decisiones. Durante años, las empresas han reclamado ser escuchadas de forma efectiva por la administración, trasladando sus inquietudes y propuestas en materia de infraestructuras. Esta comisión viene, en gran medida, a dar respuesta a esa reivindicación histórica, estableciendo un canal directo y estructurado donde las necesidades del sector no solo se exponen, sino que se integran en el proceso de planificación.
Al mismo tiempo, la implicación de las administraciones públicas, tanto a nivel autonómico como local y estatal, facilita que estas necesidades puedan traducirse en políticas concretas, inversiones estratégicas y mejoras regulatorias. Este enfoque refuerza la confianza entre el sector público y privado, generando un entorno de trabajo más transparente y orientado a resultados.
La implicación de las administraciones públicas, tanto a nivel autonómico como local y estatal, facilita que estas necesidades puedan traducirse en políticas concretas, inversiones estratégicas y mejoras regulatorias.
El trabajo de la comisión se estructura en torno a un diagnóstico de la situación actual. Para ello, se analizan aspectos clave como la capacidad de las redes de transporte, el estado de las conexiones ferroviarias y portuarias, la accesibilidad a las áreas industriales y logísticas, y la integración de soluciones sostenibles. Este análisis no se limita a una visión general, sino que profundiza en las particularidades de cada zona, identificando cuellos de botella, carencias históricas y oportunidades de desarrollo, construyendo una radiografía precisa que prioriza actuaciones en función de su impacto económico y social.
Entre las necesidades detectadas suelen destacar la mejora de la intermodalidad, el refuerzo de los corredores logísticos estratégicos, la modernización de infraestructuras existentes y la adaptación a los nuevos retos tecnológicos y ambientales. Asimismo, se pone el foco en la necesidad de impulsar infraestructuras que favorezcan una movilidad más sostenible, reduciendo emisiones y optimizando recursos.
Otro elemento clave es el seguimiento periódico de las medidas propuestas. Lejos de quedarse en un ejercicio teórico, este órgano establece mecanismos de evaluación que permiten comprobar el grado de ejecución de las actuaciones, detectar desviaciones y reajustar las prioridades. Estas revisiones, que se realizan con una periodicidad definida, fomentan la transparencia y la rendición de cuentas, al tiempo que refuerzan el compromiso de todos los actores implicados.
En este sentido, esta comisión es un ejemplo a seguir en otros territorios y ámbitos de actuación. Su capacidad para integrar de manera efectiva las demandas del sector empresarial en la acción pública demuestra que la colaboración estructurada es la vía más adecuada para abordar retos complejos. Más allá de su función técnica, representa un cambio de paradigma en la relación entre empresas y administración, avanzando hacia un modelo más participativo, ágil y orientado a resultados.
Entre las necesidades detectadas suelen destacar la mejora de la intermodalidad, el refuerzo de los corredores logísticos estratégicos, la modernización de infraestructuras existentes y la adaptación a los nuevos retos tecnológicos y ambientales.
En estos dos años, no sólo se han detectado nuevas necesidades en las que ya se está trabajando activamente, como por ejemplo traspasar las competencias de los accesos del área industrial del PLV, la búsqueda urgente de grandes superficies para depots de contenedores, ampliar la capacidad de la V30 y CV35 o mejorar el enganche de la V30 con la CV36, entre otros. También se han reactivado antiguas reivindicaciones (algunas históricas) como el acceso norte al puerto de Valencia, la ZAL o el aparcamiento para vehículos pesados en el PLV.
Y por supuesto, se realiza un estrecho seguimiento que acelera la evolución de los proyectos en marcha como la terminal norte del puerto de Valencia, la plataforma intermodal Fuente de San Luis, los corredores ferroviarios, el desdoblamiento del bypass, la mejora de los accesos viarios y ferroviarios a la factoría de la Ford, al área industrial Juan Carlos I o a Parc Sagunt I y II, la movilidad sostenible en el área metropolitana de la ciudad de Valencia y muchos más.
En definitiva, esta comisión se configura como una herramienta estratégica para el desarrollo logístico de la región metropolitana de Valencia. Su capacidad para integrar visiones, generar consenso y mantener un seguimiento la convierte en un modelo de gobernanza colaborativa que no solo responde a necesidades actuales, sino que sienta las bases para un crecimiento sostenible y competitivo a largo plazo.