600.000 autónomos se jubilarán en cinco años: la falta de relevo amenaza a los transportistas autónomos

Más de 600.000 autónomos se jubilarán en cinco años y los transportistas por cuenta propia ya notan la falta de relevo: menos jóvenes, más costes y negocios familiares en riesgo de desaparecer sin continuidad.

13/05/2026 a las 6:35 h
El envejecimiento del transporte por carretera es más intenso que en otros sectores.
El envejecimiento del transporte por carretera es más intenso que en otros sectores.

Los transportistas autónomos afrontan una presión que va más allá de los costes, los márgenes o la falta de carga. España se enfrenta a la retirada de más de 600.000 trabajadores por cuenta propia en los próximos cinco años, casi uno de cada seis autónomos, sin una sustitución suficiente para mantener muchas actividades tradicionales. En el transporte por carretera, el problema afecta de lleno a rutas, licencias, vehículos, cartera de clientes y negocios familiares construidos durante décadas.

La paradoja es clara. El Régimen Especial de Trabajadores Autónomos sigue creciendo en términos generales y cerró abril de 2026 con 3.442.925 afiliados, tras sumar 17.043 autónomos en solo un mes. Sin embargo, ese crecimiento no se reparte de forma equilibrada. Mientras algunas actividades ganan altas, el transporte por cuenta propia pierde peso y muestra una estructura cada vez más envejecida.

UPTA ya venía alertando de esta situación antes del último aviso. En octubre de 2025 situó en 564.000 los autónomos mayores de 60 años y en más de 150.000 los que ya habían cumplido 66. Ese dato permite entender por qué el relevo generacional no es una amenaza lejana, sino un problema que ya está dentro de muchos pequeños negocios.

Los transportistas autónomos pierden músculo mientras envejece la profesión

La falta de relevo golpea con más fuerza a los sectores donde la entrada exige inversión inicial, permisos profesionales y una actividad estable desde el primer día. El transporte por carretera encaja de lleno en ese perfil. No basta con darse de alta como autónomo: hace falta vehículo, autorización, capacitación, clientes, financiación y capacidad para asumir costes fijos desde el arranque.

Los datos recientes apuntan en esa dirección. En abril de 2026, el sector de transporte y logística registró 214.881 autónomos, un 0,74% menos que en marzo y un 2,51% menos que un año antes. Es decir, el empleo asalariado puede sostener parte del crecimiento del sector, pero el trabajo por cuenta propia sigue perdiendo presencia.

Para un transportista autónomo veterano, jubilarse no significa solo dejar de conducir. También puede implicar que desaparezca una ruta local, que una licencia quede sin continuidad o que una cartera de clientes pase a manos de empresas más grandes. En zonas rurales o comarcas con menos operadores, la salida de un solo profesional puede dejar huecos difíciles de cubrir.

La edad de los conductores agrava el problema

El envejecimiento del transporte por carretera es más intenso que en otros sectores. Según los datos difundidos por IRU y Astic, el 50% de los camioneros en España tiene más de 55 años. Al mismo tiempo, los menores de 25 años apenas representan el 3% del total. Esa brecha deja poco margen: muchos profesionales se acercan a la jubilación y muy pocos jóvenes entran para sustituirlos.

El fenómeno no afecta solo a España. IRU calcula que en 36 países hay 3,6 millones de puestos de conductor sin cubrir y que 3,4 millones de conductores se retirarán antes de 2029. En Europa, la propia organización estima que el 17% de los conductores actuales habrá dejado la actividad en ese plazo.

La Autoridad Laboral Europea también describe una plantilla envejecida en el transporte terrestre. En 2024, los trabajadores de entre 50 y 64 años representaban el 38% del empleo del sector en la UE, cinco puntos más que en el conjunto de la economía. En cambio, los trabajadores de 15 a 39 años suponían el 34%, siete puntos menos que la media de todos los sectores.

Por qué cuesta atraer a jóvenes al transporte por cuenta propia

La entrada al transporte por cuenta propia tiene barreras más altas que otras actividades de autónomos. El coste del vehículo, el combustible, los seguros, el mantenimiento, la financiación y los permisos profesionales hacen que muchos jóvenes descarten la actividad antes de empezar. A eso se suman horarios largos, esperas en carga y descarga, dificultad para conciliar y presión para ajustar tarifas.

Además, más de la mitad de los transportistas consultados declaró haber sufrido un robo en los últimos cinco años. El 65% señaló la mejora de las condiciones laborales como una medida necesaria para afrontar la escasez de profesionales. También reclamó adelantar la edad de jubilación a los 60 años y avanzar en conciliación.

La digitalización añade otra dificultad para muchos autónomos del transporte. Casi el 70% de los transportistas se considera poco o nada preparado para la factura electrónica, y solo el 17% ve su empresa lista para la documentación digital del transporte. Para negocios pequeños, estos cambios no son solo trámites: implican tiempo, formación y costes de adaptación.

Las ayudas no bastan por sí solas

El Gobierno ha puesto en marcha subvenciones para facilitar el acceso a la profesión. El Real Decreto 1030/2025 regula ayudas directas para obtener permisos de conducción de las clases C y D, destinados a camión y autobús. La ayuda puede cubrir formación teórica y práctica, tasas de examen, expedición del permiso y reconocimiento psicotécnico.

La cuantía máxima por beneficiario es de 3.000 euros y la dotación total prevista asciende a 500.000 euros, repartida entre 2026 y 2027. La medida reduce una barrera de entrada, pero su alcance resulta limitado frente a una retirada potencial de más de 600.000 autónomos en cinco años y una escasez estructural de conductores profesionales.

Para los transportistas autónomos, el relevo no depende solo de formar conductores. También exige facilitar el traspaso de negocios viables, mejorar el acceso a financiación para vehículos, reducir cargas administrativas y ayudar a los nuevos profesionales a entrar con clientes y actividad desde el inicio.

UPTA pide un pacto de Estado para evitar el cierre de negocios viables

UPTA reclama que el relevo generacional se trate como una cuestión económica y social de primer orden. La organización advierte de que miles de negocios pueden desaparecer aunque sean rentables, simplemente porque no hay una persona preparada para tomar el testigo. En el transporte por carretera, esa pérdida puede trasladarse a servicios, rutas y actividad económica local.

La organización también vincula este reto con la formación profesional y la incorporación de personas extranjeras al trabajo autónomo. Su propuesta pasa por conectar negocios sin sucesión con personas formadas y con capacidad real para continuar la actividad, especialmente en sectores tradicionales y zonas con riesgo de pérdida de servicios.

El transporte por carretera necesita ese enfoque con urgencia.

Si no se facilita el relevo, muchos transportistas autónomos no encontrarán comprador para su actividad, los jóvenes seguirán viendo el sector como una opción cara y poco atractiva, y la concentración empresarial avanzará a costa del pequeño transportista.

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