Solicitar la jubilación anticipada en diciembre puede permitir cobrar antes la subida anual de las pensiones y evitar esperar hasta el ejercicio siguiente para aplicar esa revalorización. Ese calendario cambia el importe desde el primer año, aunque la retirada se adelante con una penalización permanente sobre la cuantía.
Alfonso Muñoz Cuenca, funcionario de la Seguridad Social, ha señalado que diciembre suele ser un buen momento para iniciar el trámite cuando ya se cumplen los requisitos.
La razón está en que las pensiones cuyo hecho causante se produce antes de que termine el año entran en la revalorización del ejercicio siguiente. La diferencia está en que quien causa pensión antes del 31 de diciembre entra en la subida del año siguiente, mientras que una solicitud presentada en enero o más tarde puede retrasar ese aumento durante un año. El efecto convive con los coeficientes reductores que recortan la pensión en función de los meses de anticipo.
La jubilación anticipada permite adelantar hasta cuatro años el retiro si el cese fue forzoso
En la modalidad involuntaria, el acceso puede adelantarse hasta cuatro años respecto a la edad legal ordinaria.
La norma exige al menos 33 años cotizados, llevar seis meses inscrito como demandante de empleo y acreditar que el cese se produjo por una causa justificada. Ese itinerario resulta relevante cuando la actividad ha terminado antes de tiempo y ya no hay ingresos de explotación.
En cambio, la vía voluntaria solo permite anticipar la jubilación hasta dos años y eleva la cotización mínima exigida a 35 años. Además, la pensión resultante debe quedar por encima de la mínima garantizada, de modo que no basta con cumplir la edad y el periodo cotizado.
Agotar el paro puede mejorar la base antes de pedir la jubilación voluntaria
Para quienes cobran prestación contributiva por desempleo, el orden del trámite también importa.
Mientras se percibe esa ayuda, el Servicio Público de Empleo Estatal mantiene la cotización, y eso puede mejorar el cálculo final de la pensión. Por ese motivo, antes de presentar la solicitud conviene revisar el cálculo de la pensión y comparar si compensa agotar primero la prestación.
Muñoz Cuenca también recomienda no fijarse solo en la edad mínima de acceso. En la jubilación anticipada voluntaria, pedirla exactamente dos años antes de la edad ordinaria puede implicar un recorte mayor que esperar unos meses, ya que los coeficientes reductores se aplican por tramos y dependen del tiempo de adelanto y de los años cotizados.
Esa cautela pesa más porque la reducción por anticipar el retiro no es temporal. Los coeficientes reductores rebajan de forma definitiva la cuantía y se aplican según los meses que falten hasta la edad ordinaria.
Diciembre, por tanto, puede ser el mejor momento para cerrar la solicitud cuando ya se cumplen los requisitos de acceso y no queda prestación contributiva pendiente. Si el desempleo contributivo sigue abierto, esperar a consumirlo puede elevar la base de cotización con la que se calcula la pensión final.
La jubilación anticipada voluntaria exige 35 años cotizados y solo admite un adelanto máximo de dos años sobre la edad legal.