CETM critica que las nuevas ayudas a la descarbonización del transporte estén vinculadas casi exclusivamente a la electrificación

Limitar las ayudas únicamente a una única vía tecnológica supone una "visión incompleta" de la transición energética y puede dejar fuera soluciones maduras, disponibles y más adaptadas a la realidad operativa del transporte de mercancías.

03/06/2026 a las 11:30 h

La Confederación Española de Transporte de Mercancías ha valorado positivamente que, tras más de dos años sin ayudas específicas para la renovación de flotas de vehículos pesados tras la finalización del programa Moves Mitma, el Plan Social para el Clima contemple nuevas líneas de apoyo para la transición hacia tecnologías más sostenibles en el transporte por carretera.

La CETM valora el esfuerzo presupuestario previsto para la renovación de flotas y el impulso de la infraestructura de recarga, así como el reconocimiento de la situación de vulnerabilidad de una parte significativa del tejido empresarial del sector. No obstante, advierte de que el enfoque del plan resulta excesivamente restrictivo, pues vincula de forma prácticamente exclusiva la descarbonización a la electrificación de los vehículos.

En este sentido, quieren recordar que existen diferentes tecnologías y soluciones igualmente válidas para la reducción de emisiones, como los combustibles alternativos, los biocombustibles avanzados o la mejora de la eficiencia de los motores actuales. En su opinión, limitar las ayudas únicamente a una única vía tecnológica supone una "visión incompleta" de la transición energética y puede dejar fuera soluciones maduras, disponibles y más adaptadas a la realidad operativa del transporte de mercancías.

Apoyar a todas las empresas, sin importar su dimensión 

Asimismo, la CETM quiere manifestar su preocupación por el hecho de que las ayudas se dirijan exclusivamente a microempresas y autónomos vulnerables, excluyendo al resto del tejido empresarial del sector. Si bien reconoce la necesidad de apoyar a los operadores de menor tamaño, asegura que todas las empresas de transporte, independientemente de su dimensión, se enfrentan a los mismos retos de descarbonización, renovación de flota y adaptación normativa, aunque con distinta capacidad de inversión.

Por ello, considera que las políticas públicas deben aplicarse de forma equilibrada y proporcional, evitando generar distorsiones competitivas y garantizando que ninguna empresa quede fuera de los procesos de transición por su tamaño. La descarbonización del transporte por carretera solo será efectiva si se construye sobre un modelo inclusivo, tecnológicamente neutro y compatible con la viabilidad económica de todas las empresas.

En cualquier caso, y sin esperar a la puesta en marcha del Fondo Social para el Clima, ve imprescindible activar de inmediato un plan de ayudas real y concreto que permita acompañar a las compañías de transporte en el proceso de descarbonización, al igual que ya han hecho países como Francia, mediante programas específicos de apoyo al sector.

Asimismo, confía en que el proceso de audiencia pública permita mejorar el texto actual del Plan Social para el Clima y adaptar sus medidas a la realidad del sector del transporte de mercancías, de forma que la transición energética sea efectiva, justa y realmente aplicable a toda la cadena logística.

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