La Federación Valenciana de Empresarios del Transporte y la Logística (FVET) ha cuantificado por primera vez el impacto del colapso del sistema de ITV sobre el transporte profesional en la Comunidad Valenciana. Según los datos recopilados por la organización, alrededor de 19.200 vehículos pesados permanecen pendientes de inspección técnica, una situación que está afectando gravemente a la actividad de las empresas y generando importantes pérdidas económicas para el sector.
La patronal explica que el 64% de las compañías de transporte sufre problemas relacionados con la obtención de citas para pasar la ITV y que muchas empresas mantienen al menos dos vehículos paralizados durante largos periodos de tiempo. La demora media para conseguir una cita supera actualmente los dos meses, una situación que FVET considera incompatible con la operativa habitual de un sector que depende de la disponibilidad constante de su flota para mantener la actividad logística y cumplir con los compromisos de transporte.
La mayoría de transportistas ya recurre a otras autonomías para mantener operativa su flota.
La organización ha elaborado estos datos en el marco de la campaña “Ni un minuto más”, impulsada junto a diferentes asociaciones empresariales y profesionales para denunciar el deterioro del servicio. La encuesta realizada entre empresas de transporte de mercancías y viajeros refleja además un elevado nivel de insatisfacción: siete de cada diez compañías valoran el funcionamiento actual de las ITV con la puntuación más baja posible.
Uno de los aspectos que más preocupa al sector es la creciente necesidad de desplazar vehículos fuera de la Comunitat Valenciana para evitar sanciones y poder seguir trabajando. Según los datos de la encuesta, el 78,5% de las empresas ya acude a estaciones de ITV ubicadas en otras comunidades autónomas para poder inspeccionar parte de su flota y mantener la actividad operativa dentro de unos márgenes mínimos de normalidad, agravando los costes asociados a la gestión de flotas de transporte.
Costes crecientes para el sector
FVET advierte de que la paralización de vehículos está generando importantes pérdidas económicas para las empresas transportistas. La federación estima que cada camión inmovilizado supone una pérdida media de ingresos de unos 600 euros diarios, ya que las compañías deben seguir afrontando costes fijos sin poder generar actividad ni facturación.
La patronal considera que esta situación está afectando especialmente a autónomos y pequeñas empresas, que cuentan con menor capacidad financiera para absorber largos periodos de inactividad. Además, alerta de que el problema coincide con un contexto especialmente complejo para el transporte por carretera, marcado por el incremento de los costes operativos derivados del encarecimiento del combustible y de la creciente presión sobre la competitividad del sector dentro de las cadenas logísticas valencianas.
La federación también advierte de que el colapso administrativo de las ITV está repercutiendo negativamente sobre la capacidad exportadora de la Comunidad Valenciana y sobre el funcionamiento general de la cadena de suministro regional, en un momento en el que la agilidad operativa resulta fundamental para mantener la competitividad empresarial.
El sector reclama cambios urgentes
Desde FVET consideran que el actual modelo de gestión de las ITV ha quedado completamente superado y reclaman una reforma urgente del sistema. La organización plantea avanzar hacia fórmulas de colaboración público-privada o incluso hacia un modelo liberalizado que permita reducir los cuellos de botella y mejorar la capacidad de atención a los vehículos industriales.
Entre las principales reivindicaciones del sector figuran la creación de líneas específicas para vehículos pesados, horarios adaptados a la actividad del transporte profesional y una mayor flexibilidad en la gestión de citas y trámites administrativos. La federación considera además necesario recuperar determinados sistemas de atención sin cita previa para agilizar el servicio y reducir la incertidumbre que actualmente soportan las empresas dentro del actual escenario de crisis del sistema ITV.
La organización concluye que el deterioro del servicio no solo perjudica a las empresas transportistas, sino que también termina afectando a la economía valenciana y a la propia recaudación pública vinculada a la actividad logística y del transporte profesional.