Europa es un continente extraordinariamente interconectado. Los flujos de mercancías entre sus países son cruciales para el normal funcionamiento de unas economías que convergen a lo largo de un proceso de integración que se viene desarrollando desde hace décadas.
Por esta clave, reducir el tiempo de tránsito y los trámites aduaneros supone un importante paso adelante para ganar eficiencia en un transporte de mercancías cercado por la escasez de conductores, una capacidad muy ajustada y una demanda que, pese a la crisis que generan las guerras de Ucrania e Irán, sigue creciendo.
Menos eficiencia y menos camiones disponibles
Sin embargo, otras circunstancias, políticas principalmente y, en concreto, más relacionadas con el control de la inmigración irregular, parecen provocar que en vez de pasar cuanto antes los pasos fronterizos del Viejo Continente, los vehículos pesados malgasten más tiempo allí.
Un reciente informe de Freight Perspectives apuntan que los camiones europeos tardan este 2026 cuantro minutos más en los pasos fronterizos que en 2025.
Según este mismo trabajo, traducido a jornadas de conducción de nueve horas diarias, esta circunstancia implica una reducción de la eficiencia de la flota europea de transporte de un 0,7%, porcentaje que podría considerarse residual, pero que es clave en el transporte internacional y, de manera particular, en la competitividad en el extranjero de prouctos de escaso valor añadido.
Retrasos graves en Alemania, Polonia y Suiza
Además, el impacto de esta cuestión provoca también una reducción de la disponibilidad de los vehículos atrapados en los trámites aduaneros, circunstancia que a su vez provoca retrasos a lo largo de toda la cadena de suministro.
La situación es especialmente grave en el centro de Europa. Concretamente, los accesos a Suiza, así como en los tránsitos entre Alemania y Polonia se llevan la palma.