La Dirección General de Tráfico prueba en la A-2 de Madrid un carril Bus VAO que usa el carril izquierdo sin obras nuevas y que cambia de función según el tráfico y la señalización. Para quienes entran o salen a diario por uno de los accesos más cargados de la capital, la novedad añade un elemento operativo inmediato: ya no bastará con conocer el tramo, también habrá que leer en marcha cuándo el carril queda reservado y cuándo vuelve a uso general.
La principal novedad no está solo en el color de las marcas o en las balizas. El cambio de fondo es que, desde 2026, la prioridad pasa a la alta ocupación y no al tipo de propulsión, de modo que un eléctrico o un híbrido enchufable con un solo ocupante ya no tendrá acceso garantizado salvo que la señalización lo autorice.
La DGT convierte el carril izquierdo de la A-2 en un Bus VAO variable
El sistema funciona con señalización luminosa, marcas en el asfalto y balizas que indican en cada punto cuándo se puede entrar, salir o circular sin restricción.
Cuando las balizas están en verde, el conductor puede acceder o abandonar el carril. Si aparecen en ámbar, no puede cambiar de carril en ese tramo, una lógica similar a la que ya aparece en otras restricciones de la DGT sobre gestión del tráfico en accesos saturados.
Con las balizas apagadas, el carril recupera el uso convencional. Esa variabilidad evita una reserva permanente y permite aprovechar la infraestructura existente sin construir una plataforma segregada, algo relevante en una vía con alta intensidad de tráfico y cambios continuos de densidad a lo largo del día.
Las cámaras controlarán la ocupación y elevarán el riesgo de sanción por un uso indebido
Cámaras y sistemas automáticos vigilarán la ocupación real de los vehículos y el cumplimiento de las normas de acceso.
Ahí está el punto más delicado. Un error al interpretar la señalización o un cambio de carril fuera de la zona habilitada puede terminar en multa, porque el control no dependerá solo de vigilancia presencial, sino de dispositivos automáticos instalados en el propio corredor.
Además, el nuevo diseño obliga a prestar atención a dos variables a la vez. No solo cuenta quién puede circular por el carril en ese momento, también importa en qué punto exacto puede incorporarse o abandonarlo, igual que ocurre cuando la DGT introduce cambios en el uso del carril izquierdo en momentos de tráfico intenso.
El objetivo oficial es recortar hasta un 25% los tiempos de viaje en la A-2
La Dirección General de Tráfico plantea la prueba para dar prioridad al transporte público y a los vehículos con varios ocupantes en uno de los accesos más congestionados de Madrid.
La previsión oficial apunta a una reducción de hasta el 25% en los tiempos de viaje en la A-2 y a un beneficio potencial para unos 15.000 viajeros diarios. Si el ensayo confirma esos resultados, el modelo podría extenderse a otros accesos con retenciones habituales porque aprovecha calzadas ya operativas y evita grandes obras.