El encarecimiento del gasóleo aumentará la presión sobre las empresas de transporte en 2027

Un cuello de botella en el sector del refino mantendrá los márgenes y precios del gasóleo muy por encima de los niveles previos a 2026 hasta bien entrado el 2027.

17/10/2026 a las 11:20 h
Se prevé que el diferencial del gasóleo se mantenga por encima de los niveles anteriores a febrero de 2026.
Se prevé que el diferencial del gasóleo se mantenga por encima de los niveles anteriores a febrero de 2026.
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El encarecimiento del gasóleo generará un riesgo crediticio para las empresas consumidoras de combustible, aunque la mayor presión financiera se dejará sentir en 2027.

Es una de las conclusiones de la agencia de calificación Scope Ratings, que advierte de que afectará especialmente a sectores como el transporte, las aerolíneas, la agricultura y la construcción a medida que vayan venciendo sus coberturas financieras.

Esta tensión crediticia no proviene de la falta de petróleo crudo, sino de un cuello de botella en el sector del refino. Con la guerra de Estados Unidos contra Irán todavía sin resolver y las refinerías rusas sometidas a ataques por parte de Ucrania, se prevé que el diferencial del gasóleo permanezca por encima de los niveles anteriores a febrero de 2026 hasta bien entrado el próximo año, incluso si se reabre el Estrecho de Ormuz. 

Es probable que las exportaciones de gasóleo del Golfo Pérsico y Rusia, que en agosto se situaron 1,6 millones de barriles diarios por debajo de los niveles de febrero, se recuperen más lentamente que las de crudo. Antes de la guerra, ambas regiones acumulaban casi el 45% del comercio marítimo mundial de gasóleo.

Los efectos indirectos de cualquier incremento sostenido de los precios del gasóleo se reflejarán en unas condiciones de financiación más restrictivas, ya sea porque alimenten la inflación, provoquen subidas de los tipos de interés o aumenten la preocupación por el riesgo de impago empresarial, lo que llevaría a los bancos a endurecer sus condiciones.

Asimismo, el aumento de los precios del petróleo y de los productos petrolíferos llevará a las grandes petroleras y las refinerías a reforzar sus flujos de caja, pero no mejorará sus calificaciones crediticias a corto plazo.

Mecanismos de protección

En este sentido, la presión negativa sobre las calificaciones recaerá directamente sobre los consumidores de productos petrolíferos, como las empresas de transporte y logística. La mayoría dispone de dos mecanismos de protección frente a las subidas bruscas de precios: trasladar los costes a los clientes y contratar coberturas sobre el precio del combustible.

La repercusión de costes puede tardar un par de meses en hacerse efectiva, a medida que vencen los contratos vigentes. Las coberturas de combustible, por su parte, solo ofrecen protección hasta su vencimiento, momento a partir del cual las empresas deben pagar los precios de mercado. Las compañías más pequeñas, con escasa capacidad para fijar precios, son las más expuestas.

Por otra parte, hay que tener en cuenta la disponibilidad de capital circulante. Los comercializadores, distribuidores y minoristas independientes con una capitalización reducida podrían ser los primeros en registrar impagos en 2027.

Cabe apuntar, además, que los distribuidores minoristas de combustible se enfrentan a una doble presión, pues los precios más elevados reducen la demanda, y limitarlos permite mantenerla, pero provoca que las existencias se agoten más rápidamente de lo que pueden reponerse.

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