Franc Molinos, de 38 años, lleva 7 años viviendo en un camión acondicionado para eliminar el alquiler y recortar sus gastos fijos. El vehículo incorpora cocina, dormitorio, espacio de almacenamiento, sistema de acumulación de agua y paneles solares para generar electricidad.
El ahorro en vivienda ha cambiado por completo su estructura de gasto, pero no ha borrado las exigencias diarias de esa fórmula. Molinos afirma que dejó de pagar alquiler y luz y que apenas paga agua, aunque a cambio afronta de forma constante el mantenimiento del vehículo, la gestión de recursos, el espacio reducido y la búsqueda de aparcamiento.
Franc Molinos eliminó el alquiler y desvió ese dinero al camión y a sus viajes
Molinos resume el cambio con una cuenta sencilla de gastos corrientes.
"Llevo siete años sin pagar alquiler, no pago luz y apenas pago agua" - Franc Molinos
Ese dinero que antes destinaba a la vivienda lo utiliza ahora para viajar, mantener el camión y financiar proyectos personales. En su caso, la vivienda deja de ser una cuota fija mensual y pasa a convertirse en una combinación de movilidad, mantenimiento y gestión diaria del propio vehículo.
En uno de los vídeos que ha publicado en redes sociales, Molinos también ha detallado cuáles son sus principales gastos viviendo sobre ruedas. El combustible es uno de los conceptos más variables: entre diésel y gasolina calcula un desembolso que puede oscilar aproximadamente entre 30 y 150 € al mes, dependiendo del uso que haga del vehículo.
El abastecimiento y vaciado de los depósitos de agua representa una cantidad mucho menor, de entre 3 y 8 €. A ello se suma la alimentación, para la que calcula entre 150 y 200 € mensuales, además de unos 150 € destinados a snacks y otros gastos relacionados con sus dos perros, que viven con él en el camión.
Otro de los apartados que puede elevar la factura es el mantenimiento del camión, que en determinados meses puede alcanzar los 200 €. Para disponer de conexión a internet paga alrededor de 35 € mensuales y, como su vivienda no dispone de lavadora, tiene que utilizar lavanderías externas, un servicio al que destina aproximadamente 20 € al mes.
Con este modelo de vida, Molinos sitúa su gasto mensual habitual en torno a los 470 €. La cantidad puede variar especialmente en función de los desplazamientos y de las necesidades de mantenimiento del vehículo, dos partidas que no tienen el mismo peso todos los meses.
Además, ha convertido esa forma de vida en una actividad profesional ligada a contenidos y divulgación. Sus viajes, el funcionamiento del vehículo y los gastos asociados a vivir de manera permanente en un camión forman parte de los temas que muestra a través de sus canales digitales.
El espacio reducido y el aparcamiento siguen marcando la parte más exigente del día a día
Molinos sostiene que la mayor parte de los gastos que tenía desaparecieron cuando cambió su forma de vivir.
"La mayoría de los gastos que tenía desaparecieron cuando cambié de forma de vivir" - Franc Molinos
La reducción de costes no elimina los límites prácticos de residir en un camión. La falta de espacio obliga a ordenar cada recurso disponible y a vigilar agua, electricidad y almacenamiento, mientras la localización de un sitio para estacionar añade una dificultad diaria que afecta a la rutina.
También ha profesionalizado ese estilo de vida con la publicación de libros y la producción de un podcast sobre sus vivencias, una actividad que suma ingresos y exposición pública. A esa presencia añade comunidades de más de 120.000 seguidores en Instagram y 50.000 en TikTok, donde comparte un modelo de vida móvil que convive con el estacionamiento de camiones como uno de sus problemas más repetidos.
Su comunidad digital supera así los 170.000 seguidores entre Instagram y TikTok, plataformas en las que documenta tanto las ventajas económicas de vivir en un vehículo como las dificultades prácticas que implica mantener este estilo de vida durante todo el año.