La edad de jubilación vuelve a tensar el transporte profesional en 2026. Aunque el sector reclama una salida anticipada por el desgaste de la conducción, hoy no existe un coeficiente reductor general que permita adelantar la retirada de todos los conductores profesionales en España.
La subida progresiva de la edad legal de jubilación aprieta también en el transporte, donde el desgaste físico y mental acumulado durante años de conducción, carga, esperas y jornadas largas complica llegar en buenas condiciones al final de la vida laboral. En 2026, retirarse a los 65 años exige haber cotizado al menos 38 años y 3 meses.
Ahí aparece la principal fricción para buena parte del sector. Mientras la edad ordinaria avanza hacia los 67 años en 2027 para sostener el sistema de pensiones, muchos profesionales con más de 63 años quieren salir cuanto antes. Quienes no alcancen ese periodo de cotización tendrán que esperar hasta los 66 años y 10 meses.
El transporte tiene acuerdos sectoriales, pero no una jubilación anticipada general para conductores
El transporte profesional cuenta con acuerdos y convenios sectoriales que abordan la jubilación parcial y el final de la vida laboral, pero esos textos no cambian por sí solos la edad legal de jubilación fijada por la Seguridad Social.
En el transporte de mercancías por carretera, el II Acuerdo General para las empresas del sector incluye referencias a la jubilación parcial y recoge la necesidad de impulsar coeficientes reductores para conductores profesionales por la penosidad, peligrosidad y siniestralidad de la actividad, sin embargo, no equivale a un derecho automático a jubilarse antes. La vía de los coeficientes reductores exige un procedimiento específico, informes técnicos y una aprobación posterior para cada colectivo. Por ahora, los conductores profesionales no tienen reconocido de forma general ese adelanto de la edad de jubilación.
También conviene distinguir esa situación de antiguas fórmulas de jubilación a los 64 años, que dejaron de aplicarse de forma general desde 2013 salvo supuestos transitorios muy concretos. Por eso, en 2026 siguen pesando las reglas ordinarias de edad y cotización.
El requisito de cotización deja menos margen a quienes han tenido parones o etapas irregulares
En transporte por carretera, ese listón golpea sobre todo a trayectorias con interrupciones, cambios de actividad o periodos con bases bajas, una situación que complica tanto la jubilación ordinaria a los 65 años como cualquier salida anticipada.
Además del tiempo cotizado, pesa el estado real en el que se llega a esa edad. Los expertos apuntan que mantener la plena capacidad laboral hasta los 67 años resulta especialmente difícil en trabajos físicamente exigentes, y el problema no siempre queda reflejado en informes médicos aunque afecte al rendimiento diario y a la salud.
En la conducción profesional, ese desgaste no suele esperar al último año.
La presión aumenta porque el sistema se diseñó cuando la esperanza de vida tras la retirada era mucho menor. Ahora, los jubilados pasan más de 20 años de media después de dejar de trabajar, pero ese aumento no implica llegar en buenas condiciones físicas al final de la actividad.
La jubilación parcial sigue siendo minoritaria pese al desgaste que acumulan los conductores
Como alternativa, la jubilación parcial y la reducción progresiva de jornada aparecen como una vía para rebajar carga de trabajo y facilitar relevo generacional. Su aplicación, sin embargo, sigue siendo minoritaria y depende de la voluntad de las empresas, algo que limita su utilidad en actividades con plantillas ajustadas y rutas difíciles de cubrir.
Ese cuello de botella coincide con un problema de relevo generacional que ya asoma en el transporte, como reflejan la falta de relevo generacional y el debate abierto sobre la jubilación anticipada en la actividad por carretera.
También pesa la salud mental. El agotamiento, el estrés sostenido, la responsabilidad al volante y la dificultad para recortar el ritmo sin perder ingresos agravan el final de carrera en una actividad con jornadas largas y alta exigencia diaria.
Gina Aran, consultora especializada en recursos humanos, sostiene que la jubilación debería responder a una decisión personal basada en el estado de salud y no imponerse de forma brusca. Ese criterio gana peso en una actividad donde la aptitud diaria condiciona la seguridad, los tiempos de trabajo y la continuidad del negocio.
En 2026, la diferencia entre cumplir o no el requisito de 38 años y tres meses de cotización marca un salto de un año y diez meses. Quien no llegue a ese periodo no podrá jubilarse a los 65 y deberá esperar hasta los 66 años y diez meses, salvo que pueda acogerse a alguna modalidad específica prevista por la normativa general de la Seguridad Social.