"Cualquier norteamericano que haya conducido un camión en el Ejército podrá obtener automáticamente un permiso de conducir profesional" ha afirmado este mismo mes en un acto público en Pennsylvania el presidente del país Donald Trump.
Se estima que unas 200.000 personas dejan cada año las fuerzas armadas del país, muchas de ellas con experiencia en la conducción de vehículos industriales. De hecho, el país trabaja desde el pasado mes de mayo en nuevas normas que facilten la incorporación a la vida civil, especialmente en el ámbito del transporte, a estos veteranos.
Chóferes de fuera del país e inseguridad vial
Al msimo tiempo, la Administración Trump ha endurecido las normas para los chóferes llegados de otros países, especialmente en lo relacionado con el dominio del inglés y del sistema de señalización en las carreteras nortemaericanas, amparándose en su impacto en la seguridad vial.
En este sentido, el presidente Trump también ha asegurado en ese mismo acto que su intención es la de sustituir todos estos conductores considerados inseguros por "orgullosos veteranos" de las fuerzas armadas estadounidenses.
Se estima que en el transporte estadounidense faltan unos 80.000 conductores. Al igual que ocurre en la Unión Europea, el colectivo presenta un alarmante envejecimiento y una grave falta de relevo por incapacidad para atraer a jóvenes y mujeres, pese a los altos salarios que se manejan en aquel país.