Según alerta Transport & Environment

Rebajar los objetivos de reducción de emisiones para vehículos eléctricos tendría graves consecuencias para el sistema eléctrico europeo

Transport & Environment defiende que si se cumplen los objetivos de reducción de emisiones, los vehículos eléctricos permitirían a la Unión Europea ahorrar 27.900 millones de euros al año en combustible.

16/06/2026 a las 10:21 h
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El sistema eléctrico europeo podría ser uno de los principales afectados por los planes para rebajar los objetivos de reducción de emisiones de CO₂ de los vehículos eléctricos. Un menor número de coches eléctricos supondría una menor capacidad de almacenamiento para que la red absorba el exceso de energía eólica y solar y la devuelva a la red en momentos de máxima demanda eléctrica.

Para compensar la diferencia, los países de la UE tendrían que proporcionar una nueva capacidad de generación de energía equivalente a la construcción de 150 centrales eléctricas adicionales, según un estudio del centro de investigación aplicada Fraunhofer ISI para Transport & Environment. Así, se ha evaluado la reducción del potencial de la tecnología "vehículo a red" en la UE en caso de que se rebajen los objetivos comunitarios.

La tecnología V2G permite a los vehículos eléctricos inyectar energía en la red cuando hay un déficit, pero si la UE debilita sus objetivos de reducción de emisiones, como exige la industria, habrá 49 millones de vehículos eléctricos menos en las carreteras europeas en 2040. Un menor número de vehículos eléctricos provocaría el desperdicio de grandes cantidades de energía excedente y se calcula que se instalarían un 37% menos de nuevos parques solares fotovoltaicos entre 2025 y 2040.

Además, unas normas de CO₂ poco estrictas podrían suponer un coste energético adicional anual de 4.000 millones de euros, debido al gasto en combustibles fósiles. Isabell Büschel, directora de T&E en España, considera que de rebajarse los objetivos en materia de vehículos eléctricos, se "alteraría la viabilidad económica de las energías renovables y frenaría el despliegue de la energía solar".

Consecuencias de la relajación de los objetivos

Sin esos millones adicionales de baterías de coche para absorber el exceso de energía eólica y solar, Europa perdería 6 TWh adicionales de energía limpia al año para 2040. Esto se debe a que los parques eólicos y solares se desconectarán en los momentos de máxima generación si no hay suficiente demanda de electricidad ni capacidad de almacenamiento. 

De este modo, la red eléctrica tendría que intervenir con generación adicional de energía en momentos de alta demanda eléctrica. Si hubiera menos vehículos eléctricos que inyectaran energía a la red, Europa necesitaría un tercio más de capacidad de reserva (+13 GW) que si se mantuvieran los actuales objetivos de emisiones de CO₂ para los automóviles. 

En España, la inyección de energía de los vehículos eléctricos a la red alcanza aproximadamente los 23 TWh. Si los objetivos de CO₂ para vehículos se mantienen, la generación fotovoltaica aumentaría considerablemente, pasando de 112 TWh a 153 TWh, y la capacidad fotovoltaica instalada se expandiría de 77 GW a 107 GW.

De haber más coches eléctricos con V2G disponible, España podría absorber su propia generación solar en horas punta, cuando la demanda es más exigente, en vez de exportar el excedente. De esta manera, las exportaciones netas disminuirían sustancialmente de 37 TWh a 16 TWh.

Ahorro en la UE

Europa, por su parte, tendría que invertir 4.000 millones de euros adicionales al año en la mejora de su infraestructura de red eléctrica si se rebajan los objetivos de emisiones de CO₂ de los vehículos. Será necesario instalar cables de mayor calibre y más transformadores para soportar cargas más pesadas, ya que habrá menos vehículos eléctricos que descarguen energía a nivel local durante los picos de demanda.

Sin embargo, si se cumplen los objetivos, los vehículos eléctricos permitirían a la Unión Europea ahorrar 27.900 millones de euros al año en combustible. En cualquier caso, los reguladores deben abordar el hecho de que, en la actualidad, la mayoría de los coches eléctricos nuevos no son compatibles con los sistemas V2G, por lo que desde T&E reclaman que la legislación ómnibus sobre automoción de la UE exija que todos los vehículos eléctricos nuevos cuenten con cargadores a bordo interoperables y bidireccionales a partir de 2032.

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