El Green Gas Mobility Summit 2026, organizado por Gasnam, ha dedicado una parte central de su programa al papel del biometano en la descarbonización del transporte terrestre. Así, se ha hecho hincapié en que aunque la cadena de uso del biometano, incluyendo estaciones de repostaje, vehículos y operadores, ya está lista y funcionando, la producción en España no avanza al ritmo necesario, lastrada por unas tramitaciones administrativas excesivamente lentas.
Las estaciones de servicio de gas en España ya suministran biometano, de modo que cualquier vehículo de gas puede repostarlo y reducir sus emisiones de forma inmediata, sin cambio tecnológico alguno. A esa red se suma una amplia oferta comercial de vehículos pesados de GNC y GNL ya disponibles en el mercado y preparados para el uso inmediato de biometano, lo que convierte a estos camiones en un transporte neutro en emisiones desde el primer kilómetro.
Durante el evento ha quedado claro que el BioGNL es ya una solución inmediata y rentable para la larga distancia, con un coste total de propiedad competitivo y un impacto directo en la descarbonización de sus flotas. De hecho, cada vez más operadores logísticos de referencia están apostando por el BioGNL como vía de descarbonización inmediata, generando una demanda real y creciente que el sector debe ser capaz de abastecer.
A esa demanda privada se suma la del ámbito público. La contratación pública es una palanca decisiva para descarbonizar el transporte de viajeros y los servicios municipales, siempre que las licitaciones reconozcan el papel de los gases renovables.
Impulso de la producción
No obstante, para que esa demanda no se quede sin respuesta, la producción nacional debe crecer con rapidez. Productores y operadores reclaman agilizar la tramitación de las plantas y eliminar las incertidumbres regulatorias, mediante la colaboración entre administraciones e industria.
También es necesario avanzar en la trasposición de la directiva europea de renovables, que obligará a introducir cuotas crecientes de biocombustibles avanzados. Esto daría una señal clara al mercado, pero esta debe ir de la mano de la agilización de las plantas, pues de poco servirá obligar a consumir avanzados si la producción no crece al ritmo que exige esa demanda.
El reto, por tanto, no está en el uso, sino en la oferta. Hace falta agilizar la tramitación administrativa de las plantas para que la producción crezca al ritmo que el mercado ya está demandando.