En otro movimiento extravagamente inédito, el presidente Donald Trump ha firmado esta semana una Orden Ejecutiva que autoriza el uso de gasóleo rojo agrícola en carretera.
El Gobierno del país estima que la medida permitirá ahorrar a las empresas de transporte unos 100 dólares por depósito precisamente en temporada de cosecha y con la crisis energética global golpeando especialmente el refino de gasóleo.
La medida se produce cuando los altos precios de los combustibles sacuden la economía norteamericana, fuertemente dependiente de la automoción, y a pocos días de las llamadas elecciones de medio mandato.
El electorado norteamericano es especialmente sensible a los contexto de altos precios de los carburantes en las estaciones de servicio del país.
Aplazado el impuesto federal al diésel
Además, la Administeación Trump también ha decidido aplazar el abono del impuesto especial federal sobre el diésel hasta finales de año.
En palabras del propio presidente Trump, se trata de "otra medida sin precedentes para reducir los costes. Durante muchos años, los vehículos agrícolas, la maquinaria de construcción y otros vehículos todoterreno han utilizado el llamado diésel rojo, que es exactamente igual al diésel convencional, pero se vende libre de impuestos”.
Como en España, el gasóleo rojo estaba restringido hasta ahora también en los Estados Unidos al uso en vehículos agrícolas, fundamentalmente en vías pecuarias y tierras de labor.
La medida ha sido acogida con cautela por las petroleras y los transportistas del país.
Por otro lado, una iniciativa de este calado pone sobre la mesa un reto logístico descomunal para poner a disposición del público general el diésel rojo en un país de dimensiones continentales.