La Policía Nacional, la Policía de Ecuador y Europol han desarticulado una organización criminal asentada en Ecuador dedicada, presuntamente, a la adquisición, almacenamiento, transporte y distribución de cocaína desde Ecuador a Europa y Emiratos Árabes Unidos.
La operación se ha saldado con la detención de los 21 integrantes de la red y la intervención de más de 42 toneladas de cocaína.
Operación iniciada en el puerto de Algeciras en 2024
La investigación se inició en octubre de 2024, tras la intervención en el puerto de Algeciras de un total de 13 toneladas de cocaína ocultas entre plátanos en un contenedor procedente de Ecuador.
Las pesquisas realizadas posteriormente permitieron identificar una compleja organización criminal dedicada a introducir grandes cantidades de droga en Europa, entre los que se encuentra España y en los Emiratos Árabes Unidos mediante el transporte marítimo de mercancías aparentemente legales.
Las gestiones policiales han permito vincular a esta estructura criminal con un total de 14 incautaciones de cocaína realizadas en Ecuador y en distintos países europeos, entre ellos España, Bélgica, Portugal y Países Bajos.
Todas estas intervenciones suman 42,5 toneladas de cocaína. De ese volumen 18 toneladas tenían como destino territorio español.
Entramado empresarial de cobertura
Las investigaciones permitieron determinar que los principales responsables de la organización habían creado un entramado empresarial compuesto por al menos 15 sociedades dedicadas a la exportación de plátanos desde Ecuador.
A través de estas empresas, los investigados utilizaban operaciones comerciales aparentemente legales para introducir grandes cantidades de cocaína en contenedores marítimos, ocultando la sustancia estupefaciente entre los productos destinados a la exportación.
Asimismo, los agentes comprobaron que la organización habría desarrollado su actividad criminal desde el año 2019, utilizando diferentes rutas comerciales y mercancías, entre ellas plátanos, mariscos, cacao y madera, para transportar grandes cargamentos de droga desde Iberoamérica hasta distintos puertos europeos.
Para llevar a cabo estas operaciones, la estructura criminal contaba con una amplia red de colaboradores internacionales que se encargaban de coordinar la adquisición de la droga en laboratorios de Colombia, organizar su transporte marítimo y garantizar su recepción y posterior distribución en Europa.
Los investigadores también detectaron la participación de integrantes de otras organizaciones criminales internacionales, cuyos miembros presuntamente facilitaban la recepción de los cargamentos y la utilización de empresas en los países de destino para dar apariencia de legalidad a las operaciones comerciales.