El cierre del estrecho de Ormuz amenaza el suministro alimentario en los Estados Árabes del Golfo

La elevada dependencia del Golfo de las importaciones de productos alimenticios pone en alerta a la que estaba considerada una de las zonas más seguras del mundo en términos alimentarios antes de la guerra.

20/03/2026 a las 11:48 h

20 días después de que comenzara la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, y con ello los bloqueos en el estrecho de Ormuz, empieza a aumentar la preocupación por una posible crisis alimentaria. El Golfo importa el 85% de los alimentos que se encuentran en los supermercados, ya que la producción local es mínima, aunque estaba considerada una de las zonas más seguras del mundo en términos alimentarios antes de la guerra.

Como explican desde Transport Intelligence, los alimentos y mercancías que llegan al Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo, formado por Arabia Saudita, Baréin, Kuwait, Omán, Catar y Emiratos Árabes Unidos, suelen atravesar tres de los principales cuellos de botella marítimos del mundo: Bab el-Mandeb, el estrecho de Ormuz y el canal de Suez.

Esto aumenta significativamente su vulnerabilidad, pues aproximadamente el 39% de las importaciones de trigo y cereales secundarios procedentes de América, Europa y el mar Negro pasan por Bab el-Mandeb, mientras que el 35% lo hacen por Ormuz, que a su vez canaliza el 81% de las importaciones de arroz del Golfo, principalmente desde India. Ninguna ruta ni modo de transporte puede sustituir por completo al transporte marítimo en los volúmenes que requiere el Golfo, aunque por el momento los países han conseguido adaptarse a la situación.

Capacidad de adaptación 

En la frontera entre Arabia Saudí y Kuwait, unos 900 camiones cruzan diariamente transportando alimentos y suministros médicos desde el puerto de Yeda, recorriendo más de 1.600 kilómetros a través del desierto. Desde el inicio del conflicto, alrededor de 9.000 camiones han realizado ya este trayecto, convirtiéndose en una auténtica salvación para Kuwait.

Por su parte, Arabia Saudí es el país más protegido, ya que sus puertos de Yeda, Yanbu y Jazan operan completamente al margen del estrecho de Ormuz. Mientras, los puertos de Salalah, Duqm, Sohar y Sultan Qaboos, en Omán, se encuentran también fuera del entorno del estrecho e integrados en redes comerciales con Asia y África.

En cuanto a Emiratos Árabes Unidos, cuenta con Fujairah y Khor Fakkan como alternativas, y en 2016 construyó silos de grano en Fujairah para anticiparse a escenarios como el actual. Sin embargo, estos dos puertos gestionan conjuntamente unos seis millones de TEUs frente a los 20 millones de Jebel Ali, y Fujairah sufrió daños el 9 de marzo.

Aumenta la preocupación

En los países que conforman el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo, está aumentando a su vez la preocupación por la disponibilidad de contenedores refrigerados. CMA-CGM, por ejemplo, ha suspendido todas las reservas de contenedores "reefers" hacia la región, lo que pone en riesgo la cadena de frío de productos como carne, frutas y verduras.

La reducción de la capacidad en este ámbito está afectando a las cadenas logísticas de productos frescos, como lácteos y pescado, mientras que el aumento de los precios de la energía ha encarecido aún más la refrigeración y el almacenamiento. También se han confirmado problemas de suministro en puertos como Jebel Ali, aunque se están realizando desvíos hacia otras instalaciones alternativas. 

La capacidad está bajo presión, pero adaptándose, dicen desde Transport Intelligence, que se pregunta el mercado lo hará con la suficiente rapidez. Otro frente crítico es el de los fertilizantes, pues un tercio de la urea mundial pasa por Ormuz, al igual que el 44% del azufre, el 18% del amoníaco y el 15% de los fosfatos.

El momento es especialmente complicado, porque si los agricultores reducen su uso ahora, el impacto no será visible hasta la cosecha, pero entonces será irreversible, pudiendo llegar a incrementarse la inflación alimentaria mundial en dos puntos porcentuales. Si el conflicto se prolonga, la situación no solo afectará a los consumidores del Golfo, sino también a la producción agrícola global.

 

Otros productos clave

Finalmente, el documento señala que la región del Golfo depende en gran medida de las importaciones de arroz y el trigo, aunque cuenta con reservas estratégicas. La mayoría de los países analizados cuentan actualmente con reservas para entre cuatro y seis meses, lo que explica por qué aún no se han materializado desabastecimientos.

Los aceites comestibles y el azúcar también son productos que están en el punto de mira, ya que la región dispone de capacidad de refinado pero depende de materias primas importadas. Este tipo de situaciones dejan una gran lección en el ámbito de la seguridad alimentaria, poniendo de manifiesto que es imprescindible contar con una producción local diversificada.

Por ejemplo, antes de la crisis diplomática y el embargo de 2017, Catar dependía casi por completo de las importaciones lácteas, con 400 toneladas diarias procedentes de Arabia Saudí. A raíz de este situación, importó ganado desde Europa y Estados Unidos, desarrolló rápidamente granjas locales y diversificó sus proveedores mediante transporte aéreo, lo que le permitió pasar de un 10% de producción local a cerca del 30% en pocos años.

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