El Mando Central de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos ha anunciado estos últimos días que mantiene el bloqueo de los puertos iraníes.
El Ejército estadounidense redobla así la presión sobre el régimen de los ayatolás para conseguir forzar acuerdos en unas negociaciones que no avanzan y que se llevan a cabo sin contactos directos.
Los portavoces militares norteamericanos aseguran que las fuerzas del país en la zona del estrecho de Ormuz han impedido la navegación o redirigido a puerto a un total de 38 embarcaciones.
El riesgo económico global se acrecienta
Dos meses después del inicio de las hostilidades, el estrecho de Ormuz, un paso clave para el transporte marítimo internacional, sigue cerrado y ya amenaza con provocar una grave recesión económica de alcance global.
Al bloqueo estadounidense se suma la amenaza iraní a todos aquellos buques que intenten transitar el paso sin contar con su permiso, incluyendo, según diversas fuentes, el pago de peajes, algo que supondría una violación de las leyes internacionales de navegación.
Ormuz, paso clave, estrangulado
Según la Unctad, con la guerra el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz se ha reducido en un 97%.
Este paso es esencial para el movmiento de petróleo y gas, pero también para fertilizantes. En concreto, un 38% del tráfico marítimo por la zona lleva petróleo, otro 29% mueve GLP, un 19% carga GNL y otro porcentaje igual, derivados del petróleo.
Los productos químicos, incluyendo fertilizantes, son un 13% del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, para un total de unos 16 millones de toneladas, lo que genera preocupación por el acceso a fertilizantes en algunos de los países más pobres.