Soermar ha celebrado en febrero una jornada técnica en Madrid enfocada en la descarbonización del transporte marítimo. Allí, los expertos han constatado que la transición energética del sector se puede conseguir con una serie de soluciones actualmente ya disponibles, aunque su implementación efectiva a nivel industrial requiere un mayor impulso de las Administraciones.
Durante la sesión, se ha analizado el estado actual de la tecnología, los costes de implantación, los requerimientos energéticos y la necesidad de desarrollar una cadena logística completa que permita la recogida, transporte y almacenamiento o reutilización del CO₂ capturado. Asimismo, se ha hecho hincapié en la importancia de contar con un marco regulatorio internacional claro que permita certificar y contabilizar adecuadamente el CO₂ capturado dentro de los mecanismos existentes.
La directora general de la Marina Mercante, Ana Núñez Velasco, ha participado en este encuentro, en el que ha destacado la aprobación de la Estrategia Marítima 2025-2050 y del Plan de Acción Nacional para la Descarbonización del Transporte Marítimo, así como la nueva orden ministerial de ayudas dotada con 250 millones para un periodo de cinco años, destinados a la renovación y modernización de la flota marítima y la reducción de emisiones de CO2.
Estas ayudas, financiadas en parte con los ingresos derivados del sistema europeo de comercio de emisiones, se destinarán a acelerar la modernización de la flota mercante operada por intereses españoles. El programa apoyará proyectos de nueva construcción de buques limpios o de cero emisiones, así como la retroadaptación de embarcaciones existentes y mejoras sustanciales en eficiencia energética.
No obstante, deben acreditar una reducción adicional mínima del 10% respecto a los límites europeos de intensidad de GEI, la mejora del índice de intensidad de carbono cuando proceda y el compromiso de operar en espacios marítimos españoles o mantener bandera española durante al menos ocho años.
El objetivo es llegar a más de un 20% de reducción del índice GHGIE en la flota mercante en 2030, mejorando sustancialmente la reducción del 6% recogida en el Reglamento Fuel EU y la eficiencia energética prescrita normativamente.