Entre las semanas 29 y 33 del año, los envíos mundiales de cereales han caído un 8% interanual, debido al descenso del 26% interanual de las exportaciones de cereales desde el mar Negro que se ha producido al intensificarse los ataques rusos y ucranianos contra buques e infraestructuras portuarias.
Además, la propuesta de Ucrania para detener los ataques contra la navegación en el mar Negro ha sido rechazada por Rusia, reduciendo las esperanzas de que las exportaciones puedan recuperarse a corto plazo. La disminución de los envíos de maíz desde Brasil, debido al retraso de la cosecha, también ha lastrado los volúmenes mundiales de cereales, como explican desde Bimco.
Su último informe indica que los ataques contra buques en el mar Negro se intensificaron el 6 de julio de 2026, cuando Ucrania lanzó la Operación MoLoChKa. Inicialmente, tuvieron como objetivo buques vinculados a Rusia en el mar de Azov, pero posteriormente se extendieron al mar Negro, donde tanto los buques como las infraestructuras portuarias han sido objeto de ataques.
Durante las semanas siguientes, Rusia intensificó sus ataques contra los puertos ucranianos y los buques mercantes, lo que llevó a numerosos armadores a suspender sus escalas en los puertos de Ucrania.
Si bien los puertos del mar Negro representan solo el 3% de las exportaciones mundiales de graneles sólidos por vía marítima, la región concentra aproximadamente el 14% de los volúmenes mundiales de cereales transportados por mar. Rusia y Ucrania se encuentran entre los mayores exportadores mundiales de trigo y maíz, y abastecen a países de África, Oriente Medio, Europa y Asia, por lo que la prolongación de estas interrupciones podría tener un impacto significativo en los precios y el suministro de alimentos.
Rutas alternativas
Como consecuencia de las disrupciones en el mar Negro, Bimco espera que Rusia y Ucrania busquen rutas alternativas para exportar sus cargamentos de cereales. Rusia ha comenzado ya a desviar mercancías hacia rutas terrestres y hacia puertos del mar Caspio, el mar Báltico y el Lejano Oriente, aunque podrían enfrentarse a limitaciones de capacidad, especialmente en las conexiones ferroviarias hacia el Lejano Oriente, donde las exportaciones de carbón ya han sufrido los cuellos de botella.
Ucrania, por su parte, también ha buscado corredores de exportación alternativos, tratando de redirigir los cargamentos hacia sus puertos del Danubio y hacia puertos rumanos. Sin embargo, estas rutas presentan importantes limitaciones de capacidad, por lo que no pueden sustituir por completo los volúmenes que normalmente se embarcan a través de los puertos ucranianos del mar Negro.
El informe concluye que las restricciones a las exportaciones de Ucrania podrían generar importantes cuellos de botella en el almacenamiento y aumentar el riesgo de deterioro de las mercancías. Desde el país, estiman que podrían afrontar un déficit de capacidad de almacenamiento de 11 millones de toneladas en noviembre, equivalente al 13% de la cosecha prevista de cereales y oleaginosas de este año.
Además, este riesgo está aumentando, ya que la recolección de trigo, cebada y colza todavía está en marcha, mientras que se espera que las cosechas de maíz, semillas de girasol y soja comiencen en las próximas semanas.