A pesar de la crisis de los microchips y de otros suministros clave para la industria de la automoción, y de la crisis económica derivada de la pandemia del Covid-19, en el año 2021 se han matriculado un total de 20.801 vehículos industriales en España, según las cifras que maneja la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones, Anfac, lo que supone un incremento del 8,1% si se compara con los datos del año anterior.

La cifra, sin embargo, se encuentra aún un 16,65% por debajo de los niveles previos a la irrupción del coronavirus, pues en 2019 se vendieron hasta 24.957 unidades de este tipo de vehículos.

Por segmentos, los vehículos industriales ligeros han anotado una caída del 34,3% respecto al dato del año pasado, llegando hasta las 544 unidades, mientras que las entregas de camiones medios han retrocedido en total un 6,1% hasta situarse en las 2.333 unidades.

En su caso, los vehículos de más de 16 toneladas han sumado 17.924 unidades, lo que implica un destacado incremento del 12,5% en 2021. Dentro de este grupo, los camiones rígidos han registrado un ascenso del 8,7%, llegando a 3.468 unidades. Mientras, las tractoras han sumado 14.456 unidades matriculadas en todo el año, lo que supone un incremento del 13,5%.

Descenso en las ventas de comerciales

Por su parte, las ventas de vehículos comerciales han llegado a las 151.822 unidades en 2021, que representan un 4% menos. El descenso es aún mayor si se compara con las cifras de 2019, cuando se entregaron 214.927 unidades, un 29,36% menos.

En el segmento de los derivados, furgonetas y pick-ups, la cifra ha sido de 78.887 unidades, lo que representa una caída del 12,6% en relación a 2020. Así, los derivados han caído un 2,8% hasta los 383 vehículos y las matriculaciones de furgonetas han retrocedido un 14,6% en total hasta las 69.381. En su caso, las de pick-ups se han incrementado en un 5,8% en 2021 hasta las 9.123 unidades.

2022 será un año de transición, pues hasta 2023 no se recuperarán las cifras que corresponderían a un mercado como el español por nivel de motorización, población y renta per cápita”.

En cuanto al segmento de los furgones y camiones ligeros, se han entregado 72.935 unidades, un 7,5% más. En este apartado, los comerciales ligeros de más de 2,8 toneladas han registrado un crecimiento del 18,7% hasta las 17.632 unidades, mientras los furgones de entre 2,8 y 3,5 toneladas han anotado un ascenso del 1,8%, con un total de 45.732 unidades.

Por último, las matriculaciones de camiones de entre 2,8 y 3,5 toneladas han aumentado un 18,8% hasta alcanzar las 9.571 unidades.

Producción y exportación

En lo que se refiere a la producción de vehículos en las plantas españolas, ha cerrado 2021 con una caída de un 7,5% y un volumen anual de 2.098.133 unidades.

La cifra, además, estaría un 25,6% por debajo de los registros de 2019, cuando la producción cerró con 2.822.360 unidades, lo que supone 724.000 vehículos más que en 2021.

Desde Anfac, estiman que la escasez en el suministro de componentes electrónicos y los problemas derivados de la falta de aprovisionamiento irán mejorando durante 2022, pero la situación no estará completamente equilibrada hasta principios de 2023.

De hecho, a lo largo del último año el ritmo de fabricación se ha reducido no solamente en España sino tamién en otros centros de producción de países europeos, como los de Alemania, Reino Unido o Italia.

Se calcula que en 2021 se trabajaron alrededor de 44 millones de horas menos que en un año pre-Covid, situación que el sector ha podido gestionar coyunturalmente aplicando medidas de flexibilidad.

Las ventas de vehículos industriales siguen presentando datos positivos en el arranque de 2022, pero no sucede lo mismo en el caso de los comerciales”.

En concreto, la producción de vehículos comerciales e industriales ha registrado una caída de un 6,8% con respecto al conjunto de 2020, con 435.959 unidades producidas. En lo que respecta a las exportaciones, durante 2021, se han exportado un total de 1.820.727 vehículos, que suponen un 6,7% menos que en el año 2020. Sin embargo, las exportaciones de vehículos comerciales e industriales han aumentado un 0,7% respecto a las registradas durante el año anterior.

Un futuro incierto

Desde Anfac, aseguran que el año que ha terminado ha sido incluso más complicado para el sector que 2020, pues aunque se confiaba en que iba a ser el año de la recuperación, a la constante incertidumbre y la crisis económica, se ha sumado además el problema de la falta de semiconductores y los constantes cuellos de botella, que han mantenido bajo presión las cadenas de suministro.

No obstante, se espera que la situación mejore a lo largo de 2022 y se pueda liberar parte de la demanda de vehículos que ha quedado bloqueada.

Además, los fondos europeos permitirán seguir avanzando en la recuperación del mercado, con el consiguiente incremento de las matriculaciones.

Impulsar las cifras va a ser, por tanto, la principal prioridad del sector de la automoción a partir de ahora, aunque el resultado final en 2022 dependerá en gran medida de cómo evolucionen la pandemia del Covid-19 y también de la crisis de los microchips, así como del impacto en las ventas de la subida del Impuesto de Matriculación.

En este sentido, aunque las ventas de industriales siguen presentando datos positivos en el arranque del año, no es así en el caso de los comerciales, y en cualquier caso, desde la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios, Ganvam, entienden que será un año de transición, ya que no será hasta 2023 cuando se alcancen las cifras que corresponderían al nivel habitual del mercado español por nivel de motorización, población y renta per cápita.

El desarrollo de nuevos modelos más eficientes y sostenibles que permitan cumplir con los objetivos medioambientales marcados a nivel europeo también será clave a lo largo de este año.

Sin embargo, para estimular la demanda de este tipo de vehículos en el país sigue siendo necesario promover el desarrollo de la infraestructura de recarga adecuada y seguir trabajando para crear conciencia sobre la necesidad de renovación del parque español.

Además, en el caso de los vehículos industriales la oferta disponible de modelos propulsados por tecnologías sostenibles es todavía limitada.