Chimenea de ferry en puerto de barcelona

El gas natural está llamado a jugar un papel fundamental, especialmente en el sector del transporte.

En términos generales para todos los países de la Unión, la Comisión baraja un futuro en el medio plazo en el que un mix de diversas fuentes energéticas sirva para avanzar en la descarbonización de la economía del Viejo Continente.

Dentro de estas energías, el gas natural está llamado a jugar un papel fundamental, especialmente en el sector del transporte, que, a su vez, es el único sector económico que sigue presentando incrementos de emisiones contaminantes. Así mismo, dentro del transporte, el transporte terrestre supone el 22% de las emisiones contaminantes de la UE.

En este sentido, la Unión Europea apuesta por garantizar un suministro suficiente de gas natural para los próximos años, en un contexto en el que los volúmenes de importaciones de esta energía permanecerán estables hasta 2030, en el que aparecen nuevos proveedores de gas y en el que sigue aumentando la producción para abastecer la demanda.

España es el segundo país europeo con mayor cantidad de tractoras de GNL, así como el Estado de toda Europa con más gasineras.

Consecuentemente, para potenciar el uso del gas en el transporte, la Comisión prevé mejorar los puntos de abastecimiento, con el fin de que cubran la red transeuropea de transporte y de que los principales puertos del continente cuenten con puntos de abastecimiento de gas natural fijos o móviles para 2025.

Así mismo, en el caso del transporte marítimo, la potenciación del uso del gas tiene como retos la falta de infraestructuras, el alto coste que tiene la transformación de buques para el uso de esta energía y las emisiones incontroladas de metano.

De igual modo, en el transporte por carretera un campo de avance interesante consiste en potenciar el uso de soluciones flexibles de pequeña escala para el suministro de gas, lo que ofrece una posibilidad para que las pequeñas y medianas empresas puedan apuntarse también al uso de esta energía alternativa.

El modelo en España

El consumo de energía final en España en 2016 fue de 85.874 kilotoneladas equivalentes de petróleo (ktep), un 1,5% superior al de 2015, según el anuario La Energía en España del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital.

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Ese mismo año, el PIB español creció más, un 3,2% en concreto, lo que indica, según las autoridades, que la economía del país ha ganado eficiencia de manera global.

Frente a esto, la demanda de energía del sector industrial ha descendido un 5,2% con respecto a 2015.

De igual modo, la demanda de energía también ha caído un 4,1% en los sectores residencial y terciario, mientras que, por contra, la demanda energética del transporte se ha incrementado un 11,1% entre 2015 y 2016, como consecuencia del cambio de ciclo económico.

En 2016, el consumo de energía primaria en España fue de 123.484 ktep, lo que supuso un aumento del 0,2% respecto al año anterior, un crecimiento inferior al consumo de energía, lo que da cuenta de una mejora de la eficiencia del sistema energético español, marcada por una reducción en el consumo total de carbón, un aumento en el consumo total de petróleo de un 2,7% e, igualmente, en el de gas natural en un 2%, con lo que su contribución al consumo de energía primaria se coloca en un 20,4% del total.

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