El Real Decreto 518/2026, publicado este viernes 26 de junio en el Boletín Oficial del Estado, elimina la exención del uso del cinturón de seguridad para los repartidores urbanos durante las operaciones sucesivas de carga y descarga, una medida que entrará en vigor el próximo 1 de octubre y que ha sido rechazada por Fenadismer.
La federación recuerda que, hasta ahora, la normativa permitía que los conductores dedicados al reparto urbano de mercancías no estuvieran obligados a utilizar el cinturón cuando realizaban paradas continuas de carga y descarga a muy corta distancia, una excepción histórica que desaparece con la modificación del Reglamento General de Circulación.
La organización explica que el Gobierno ha decidido suprimir esta excepción al considerar que carecía de justificación, manteniendo únicamente la dispensa para los vehículos destinados a servicios de urgencia, al entender que el uso del cinturón podría retrasar actuaciones de carácter crítico.
Impacto en el reparto urbano
Fenadismer sostiene que la nueva regulación complicará la operativa diaria de los profesionales que realizan reparto capilar y de última milla, especialmente en actividades como la distribución de paquetería, el reparto de comida a domicilio o el suministro de bombonas de butano, donde los vehículos realizan desplazamientos de apenas unos metros entre una entrega y la siguiente.
A juicio de la federación, la obligación de abrochar y desabrochar continuamente el cinturón en este tipo de recorridos supondrá una pérdida de eficiencia para los repartidores sin que exista un beneficio proporcional desde el punto de vista de la seguridad vial.
Críticas a la medida
La organización empresarial considera que la decisión es desproporcionada y defiende que, en este tipo de desplazamientos urbanos a muy baja velocidad, el riesgo de lesiones derivado de no utilizar el cinturón resulta muy reducido. En consecuencia, estima que la modificación normativa no contribuirá de forma efectiva a mejorar la seguridad vial y sí favorecerá un incremento de las sanciones a un colectivo que ya opera en un entorno de elevada presión.
Fenadismer recuerda además que ya expresó su oposición durante la tramitación de la reforma y mantiene su rechazo a una modificación que, en su opinión, tendrá un impacto directo sobre la actividad cotidiana de los repartidores urbanos cuando entre en vigor el próximo otoño.