Los ataques a infraestructuras civiles se repiten desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania. Incluso algunos almacenes, con ayuda humanitaria en ciertos casos, habían sido blanco de los contendientes estos últimos meses.
Sin embargo, este mes de agosto parece que tanto Rusia como Ucrania han colocado a la actividad logística entre sus principales objetivos militares.
No es de extrañar, el abastecimiento de la población ha sido siempre uno de los puntos clave de cualquier operación bélica. Asedios o maniobras envolventes son claras muestras de ello.
Ofensiva ucraniana en la logística del e-commerce ruso
En el caso concreto de Rusia y Ucrania, las fuerzas armadas ucarnias han atacado con drones en la última semana un gran centro logístico del operador de comercio electrónico ruso Wildberries cerca de Moscú.
Esta compañía se ha convertido en el objetivo de las tropas ucranianas, que alegan que almacena productos de doble uso civil y militar. De igual modo, esta ofensiva sobre Wildberries tiene como objetivo conseguir que la población rusa tome conciencia del conflicto más allá de la propaganda a través de acciones con impacto en su vida diaria.
Informaciones internacionales estiman que siete de las diez principales plataformas de Wildberries en territorio ruso han sido alcanzadas y dañadas.
Respuesta rusa en Odesa
A su vez, Rusia ha respondido con la misma moneda. El Ejército ha atacado instalaciones logísticas y portuarias en Odesa. La ofensiva se ha centrado en almacenes militares y de suministros procedentes de otros países europeos que apoyan a Ucrania, así como en depósitos de combustible y buques mercantes.
En un enfrentamiento de larga duración, como el que libran los dos países desde febrero de 2022, la intendencia militar y la logística civil juegan papeles clave y desestabilizarlas puede decantar la balanza en favor de uno u otro país.