Este pasado sábado, 28 de febrero, fuerzas estadounidenses e israelíes ponían en marcha la operación 'Furia Épica', una serie de ataques selectivos en Irán que, al momento de elaborar esta información, aún sigue en marcha.
El Ejército iraní, por su parte, ha respondido de manera inmediata con una contraofensiva dirigida a diferentes intereses norteamericanos en Oriente Medio, incluyendo diversos países en la zona.
Esta nueva escalada bélica en un área siempre en ebullición y crítica para el suministro energético ha provocado una reacción global e inmediata en la cadena de suministro.
Las empresas ya tenían desde hace tiempo esta posibilidad en su radar de riesgos. Además, Estados Unidos venía concentrando efectivos en la zona, incluyendo sus más modernos portaaviones, dando a entender que el ataque iba a ser inmediato. De igual modo, la Administración Trump también instó a sus nacionales en la zona, pocas horas antes de la ofensiva, para que abandonarán el área.
Todo ello ha facilitado la reacción y, con las hostilidades ya desatadas, diversos actores de la cadena de suministro han reaccionado con prontitud para adaptarse a un nuevo escenario para el que no hay horizonte temporal preciso, ni visibilidad sobre posibles consecuencias, pero que impone cambios.
Carga aérea: los hubs de Doha y Qatar permanecen cerrados
El ataque ha supuesto el cierre inmediato del espacio aéreo en Oriente Medio. Como consecuencia, han dejado de operarse vuelos comerciales en la zona, tanto de pasajeros, como de carga.
Emirates, Qatar Airways y Etihad, así como otras aerolíneas han anunciado la suspensión de servicios en Oriente Medio este fin de semana, tanto por motivos de seguridad, como por el cierre de la navegación. En el ámbito de la carga en concreto, MSC ha dado a conocer que no admite nuevas contrataciones de servicios en Oriente Medio
La situación tiene un gran impacto en la logística aérea, ya que Oriente Medio se ha convertido en los últimos años en un importante hub global de carga aérea, especialmente el aeropuerto de Doha, que ahora permanece sin actividad.
Esta instalación aeroportuaria catarí es la principal conexión para servicios de carga aérea de Barajas. De igual modo, también juega un importante papel como aeropuerto de tránsito para los trayectos que también transportan mercancía por vía aérea a El Prat.
De cara a las próximas semanas, si el conflicto se prolonga, podría producirse escasez de capacidad e incremento de los fletes, especialmente en el segmento spot.
Marítimo: cierre del estrecho de Ormuz
El conflicto ha acabado de un plumazo con cualquier posibilidad de recuperar a corto y medio plazo el paso por el mar Rojo y el canal de Suez.
Tras confirmarse el cierre del Estrecho de Ormuz, el impacto en el tráfico marítimo ya es visible con alteraciones drásticas en las rutas de numerosos portacontenedores, que se han visto obligados a modificar sus rutas dando la vuelta para emprender viaje por el Cabo de Buena Esperanza.
La francesa CMA-CGM, la danesa Maersk y la alemana Hapag-Lloyd han anunciado que abandonan los tránsitos por Suez y que redirigen estos servicios al cabo de Buena Esperanza. En función de la duración del conflicto, los puertos españoles podrían volver a percibir un incremento de los tráficos de contenedores en tránsito, tras caer un 8% en enero.
Las tres compañías, y también MSC también han comunicado que han ordenado a todos los buques que navegan por la zona que se dirijan de inmediato al puerto más próximo y que permanezcan atracados hasta nueva orden para salvaguardar la seguridad de sus tripulaciones y de la carga, en un contexto en el que la demanda de transporte marítimo permanece aletargada, tras la celebración del Año Nuevo Lunar.
Maersk ha informado también de posibles afectaciones al servicio, así como reordenaciones de rotaciones y retrasos en sus rutas con paso o destino en los países árabes.
Además, este pasado domingo, Irán ya ha atacado a un petrolero en el golfo de Omán. La acción refleja que el régimen persa parece decidido a cerrar el paso por el estrecho de Ormuz como represalia al ataque israelí y norteamericano.
Por el estrecho de Ormuz, entre Irán y Omán, circula un 20% del petróleo que se mueve en todo el planeta.
De igual modo, esta zona es clave para los tráficos de GNL, cruciales para el suministro de gas en Europa, especialmente dependiente de otros puntos de abastecimiento fuera de Rusia, después de la invasión de Ucrania hace ya cuatro largos años.
Energía: traslado a los costes del transporte
Irán es uno de los principales productores de petróleo del planeta. El conflcto podría suponer el cese de la oferta energética del país hasta que se solucione la situación y, aunque la Opep ha anunciado que tiene intención de aumentar la oferta, es previsible que se incremente el precio internacional del petróleo y del gas cuando se abran los mercados este primer lunes de marzo.
Esto es especialmente perjudicial para Europa, ya que, mientras Estados Unidos se ha asegurado a primeros de año acceso al crudo venezolano, los países europeos, que no han conseguido articular una política que les otorgue cierta independencia, dependen de otras fuentes energéticas tras la prohibición de importaciones procedentes de Rusia.
Todo este panorama acabará trasladándose a los costes del transporte en el Viejo Continente con nuevos incrementos que posteriormente tendrá su reflejo en el precio que pagan los consumidores en el mercado.