La pandemia sigue poniendo contra las cuerdas el sacrosanto principio de libertad de movimiento para las mercancías en la Unión Europea, con Alemania, en su papel de líder de la zona económica, a la cabeza de esta ofensiva.

Así pues, las autoridades germanas parecen decididas a mantener los controles fronterizos, incluyendo a los conductores profesionales, e incluso pretenden ampliarlos.

Desde esta misma semana, Alemania incluye el departamento francés de Moselle, zona de paso de gran importancia para las comunicaciones con el centro y norte de Alemania .

El país ha establecido tres áreas en función del riesgo sanitario del lugar de procedencia, de tal manera que para los conductores que llegan desde zonas de riesgo estándar están exentos tanto de la obligación de registrarse en formato electrónico como de someterse a una prueba anticovid.

De igual modo, para las áreas de alta incidencia, los conductores están exentos de la obligación de probar y aportar pruebas, pero no de la obligación de registrarse, si la estancia no supera las 72 horas, mientras que para estancias superiores a 72 horas, es necesario realizar una prueba obligatoria de covid-19 antes de la entrada.

Finalmente, para la procedencia de áreas de alto riesgo, es obligatorio el registro, prueba y certificación del resultado negativo de la prueba.

Esta última zona se centra, como informa Fenadismer, en Austria, en particular la región del Tirol, a excepción del distrito de Lienz (Tirol oriental), el municipio de Jungholz y el valle del Riss en el municipio de Vomp y Eben am Achensee, Portugal, República Checa, Eslovaquia, el Reino Unido e Irlanda del Norte, así como Francia, en el departamento francés de Moselle.

Además, las autoridades germanas exigen que los conductores de vehículos pesados piden que la prueba vaya traducida al alemán, francés o inglés.