La Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones ha presentado su Informe Anual 2021, que recoge, entre otras cosas, la necesidad de aumentar el ritmo en la penetración de vehículos electrificados.

En 2021, no se cumplió el objetivo marcado por el PNIEC para el mercado electrificado, que es incluso menos exigente que lo planteado en el ‘Fit for 55‘, por lo que para este año es necesario duplicar el volumen del año anterior hasta las 120.000 unidades matriculadas.

La razón no está en la falta de oferta, disponible según la Asociación tanto en turismos como en vehículos comerciales, camiones o autobuses. Por ello, insisten en que es el momento de establecer nuevas medidas en materia de infraestructura de recarga, eficiencia de los planes de ayuda y un marco fiscal favorable.

En paralelo, la patronal hace hincapié en impulsar la renovación del parque, que alcanza los 13,5 años de antigüedad media. Según José López-Tafall, director general de Anfac, aunque se debe aspirar a reducciones anuales medias de emisiones del 3,6% del parque, la realidad es que solo se han reducido un 0,9% por el envejecimiento del parque.

Tal y como señala el Barómetro de la Electromovilidad elaborado por la Asociación, la distancia entre España y el resto de los países del entorno en materia de desarrollo de electromovilidad continúa aumentando. A pesar de que a cierre de 2021, España creció nueve puntos en el indicador global, la media europea subió 22 puntos.

Por su parte, el indicador de infraestructura de recarga global ha mejorado en 3,5 puntos, si bien el aumento proviene en su mayoría de puntos de recarga lenta, que han crecido en mayor medida que los rápidos.

Modelo propio

Para seguir avanzando, el país necesita diseñar su propio modelo de descarbonización y de movilidad que pueda dar respuestas a las necesidades de los ciudadanos y garantice el futuro industrial de la automoción española.

Hay que establecer una visión y un modelo único como país que impulse la transformación y, al mismo tiempo, reconozca al usuario la libertad de elección de cómo moverse y dé certidumbre sobre la tecnología con la que hacerlo”, explica López-Tafall.

Igualmente, para impulsar la transformación industrial, además de la ágil adjudicación del Perte VEC y la puesta en marcha de los proyectos asignados, es necesario poner en marcha nuevos planes de política industrial, conservar la flexibilidad laboral del sector y apoyar estos objetivos con la imprescindible prioridad presupuestaria.

Entre otras cosas, la Asociación fija el reto de alcanzar una infraestructura de 45.000 puntos de recarga, lo que supone triplicar los registros del año anterior. “Si España apoya en Europa acelerar la ambición, es evidente que internamente se deben adoptar nuevas medidas que hagan posible tal aceleración”, ha concluido el director.

 

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