La existencia de diferentes, y a veces contradictorias, normas municipales que regulan la distribución urbana de mercancías es uno de los principales quebraderos de cabeza de las empresas del sector.

De ahí que sea unánime, como se demostró en el reciente Congreso AECOC de Smart Distribution, la petición a la Administración de que lleve a cabo una armonización en la regulación de las condiciones de distribución en las ciudades.

Con esta uniformización se quiere evitar la existencia de condiciones diferentes en cuestiones estratégicas como el acceso, el tipo de vehículos permitidos, la gestión de las zonas de carga y descarga o la gestión de la logística nocturna, entre otros.

En este sentido, lo más urgente está en iniciar el proceso de digitalización de las zonas de carga y descarga, la creación de carriles multiusos, la electrificación de la última milla y el despliegue de redes de taquillas para la entrega de paquetería, máxime cuando el crecimiento del canal on-line

Precisamente, el comercio electrónico se ha visto sometido a fuertes cambios durante la crisis sanitario que, entre otros aspectos, le ha obligado a cambiar los procesos de entrega y a adaptarse a las modificaciones que han experimentado los hábitos de consumo, con un cliente mucho más digital y que trabajará mucho más desde casa, lo que provocará un aumento de la entrega a domicilio.

De igual manera, pese a la pandemia, la sostenibilidad permanece como un importante eje estratégico del reparto urbano, que se centra en optimizar la eficiencia en la carga, optimizar las las rutas e introducir vehículos más sostenibles en los servicios de última milla, así como en explorar nuevos modelos, como las entregas nocturnas.

Al mismo tiempo, otro vector importante de mejora se abre en la gestión de los procesos de logística inversa y las devoluciones.