A pesar de los esfuerzos actuales de la Unión Europea, el transporte es el único sector que no solamente no está avanzando en los objetivos de descarbonización, sino que muestra incluso un aumento anual de las emisiones de gases de efecto invernadero desde 2014.

Poco a poco, se va desarrollando la movilidad eléctrica, pero esto no garantizará por sí solo la descarbonización esperada a tiempo y se quedará corto para cubrir adecuadamente todos los segmentos de transporte.

Sin embargo, otros combustibles ecológicos alternativos pueden contribuir a acelerar el proceso en los próximos años. La Asociación Europea de Biogás, EBA, ha realizado un análisis comparativo de 11 estudios que concluyen que el biometano tiene el mayor potencial de descarbonización para el sector del transporte.

Además de los niveles significativos de reducción de CO2, iguales y en ocasiones superiores a los proporcionados por la electricidad, el biometano ofrece oportunidades de despliegue inmediato, fabricación de motores y automóviles en la UE y un impacto positivo directo en todos los segmentos: vehículos ligeros, transporte pesado, ferroviario y marítimo.

El biometano es un combustible renovable que está disponible, es escalable y contribuye a mantener una industria automotriz sólida dentro de la UE, por lo que la Asociación ha hecho un llamamiento a la clase política para que pueda competir en igualdad de condiciones con la movilidad eléctrica.

Por otro lado, su producción es la mejor manera de reciclar los residuos biológicos para producir un combustible ecológico. De hecho, la estrategia ‘Farm-to-Fork‘ de la Comisión Europea alienta a los agricultores a reducir las emisiones de metano del ganado mediante la producción de energía renovable invirtiendo en digestores anaeróbicos para la producción de biogás.