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Se han utilizado 4.367 trenes para transportar más de 822.000 unidades.

La Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones, Anfac, ha publicado su ‘Informe de Valoración de la Logística del Transporte Ferroviario 2016’, consistente en un análisis sobre el servicio recibido en cuanto a transporte ferroviario de vehículos y de componentes, a partir de un cuestionario realizado a nueve fabricantes y dos empresas importadoras.

En 2016, los encuestados han transportado más de 822.000 vehículos por ferrocarril, un 4,5% más que en 2015, de los cuales un total de 684.000 vehículos corresponden a transporte nacional. Para ello, se han utilizado 4.367 trenes, lo que representa un 5,6% más de los que se emplearon el año anterior.

En lo que se refiere al transporte de componentes, han utilizado 2.909 trenes. De ellos, 1.693 han sido para trayectos en España y 1.216 para tránsitos fuera de las fronteras nacionales.

Las valoraciones sobre los distintos operadores han sido similares a las del año 2015, con una puntuación media para el uso del ferrocarril de 3,4 sobre 5, igual a la de hace un año. Esto supone que la calidad percibida del servicio del transporte de vehículos por ferrocarril es aceptable, pero mejorable.

Aumenta la calidad del transporte internacional

En concreto, la calidad del transporte internacional ha aumentado dos décimas respecto a 2015, hasta un 3,8, mientras que la del nacional ha disminuido una décima, hasta el 4,3, lo que podría deberse a que presenta mayores exigencias en términos de volumen, por el aumento de las matriculaciones en el mercado interno y el volumen de vehículos exportados.

La utilización de corredores ferroviarios para el acceso a los puertos es de gran importancia para los fabricantes. De hecho, el 25% del volumen de vehículos que salen de los puertos para exportación llega en ferrocarril, y la tendencia se mantiene al alza.

Por ello, Anfac y Adif han constituido desde 2015 diversos grupos de trabajo para los corredores más importantes, con el fin de mejorar su gestión, potenciar la flexibilidad en las terminales, analizar el aumento de la longitud de los trenes e identificar las inversiones necesarias para alcanzar los 750 metros.