Cuando me pidieron que escribiera mi opinión sobre el futuro de la logística de distribución, tuve una sensación de “aprieto”, que me recordó al soneto de Lope de Vega que voy a utilizar como ‘leit motiv’ a lo largo de estas líneas:

Un soneto me manda hacer Violante
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.

Logística de distribución frente a la logística de fabricación, la logística que lleva los productos a los consumidores, la logística que ha alquilado las naves desde hace más de veinte años y que ha formado un subsector dentro del sector inmobiliario y que tras ser el patito feo durante muchos años, parece que ahora está de moda.

Tras disiparse la niebla de la crisis han aparecido un montón de actores nuevos, han regresado otros y se le ha dado la vuelta al sector, empezando por las rentabilidades, que han bajado mucho, el tamaño de las naves, que ha aumentado una barbaridad, el comercio electrónico, que tiene por definir su modelo, los fondos promotores, la dificultad de crear suelo, lo que ha llevado a la escasez de suelo, pero no uniformemente repartida (la escasez).

Dificultad, la de crear suelo, que se debe, en mi opinión, al alargamiento de los plazos urbanísticos y al incremento del costo de los suelos originales, lo que lleva a que hay que comprometer elevadas sumas de dinero por un plazo más largo que una legislatura, lo que introduce componentes de riesgo económico, por el ciclo, y riesgo político, por las posibilidades de cambios electorales. 

Yo pensé que no hallara consonante,
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
más si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Y aún no he entrado en el tema del futuro de la logística de distribución, que condicionará la forma de construir y alquilar naves. Sólo se me ocurren preguntas ante todos los cambios que estamos viviendo con las ¿nuevas? tecnologías, el comercio electrónico y el cambio, que yo preveo brutal, en los hábitos de compra de las nuevas generaciones:

– ¿Cómo se modificarán las actuales cadenas de distribución?
– ¿Cómo evolucionarán las marcas de distribución, y los operadores logísticos con ellas?
– ¿Cómo evolucionará la forma y cantidad del almacenamiento?
– ¿Cómo se hará la distribución entre fábrica, almacén regulador, punto de distribución y cliente final?
– ¿Cómo afectará la forma de acceso al cliente final y de acceso a las ciudades a las naves desde las que se parta?
– ¿Habrá alguna concentración entre operadores logísticos y empresas de reparto?
– ¿Actuarán las administraciones para regular ese acceso? ¿A qué nivel, local, autonómico, estatal?
– ¿Habrá cambios en el sector para buscar soluciones globales que puedan condicionar el diseño y localización de las naves?

Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Para responder a todas las preguntas, y tras llevar muchos años obsesionado con cuáles son las necesidades de mi cliente, sólo se me ocurren algunas prevenciones.

El comercio electrónico de electrónico tiene sólo, y no es poco, la información en ambos sentidos, desde el distribuidor al consumidor y viceversa, y el pago. Los bienes son analógicos, afortunadamente para los que hacemos naves.

La fabricación, y más si se hace muy lejos, exige hacerse con tiempo y con curvas diferentes a las de demanda lo que siempre obligará a tener que almacenar productos de consumo

Para cada cadena de suministro la forma de hacerse y los lugares en qué se hace son diferentes. No hay expertos en las nuevas formas de distribución que el “comercio electrónico” crea. Ni siquiera los grandes monstruos tienen experiencia contrastada. El método prueba – error puede afectar a lo más “inamovible” de la cadena: los edificios.

El reparto al cliente final lleva más de 20 años intentándose solucionar, y la famosa “última milla” sigue siendo una asignatura por aprobar a pesar de los muchos intentos que se están haciendo.

Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho.

Jesus Lacasia Gran Europa

Jesús Lacasia
Director general de Gran Europa

espinmo especial inmologística einmo