Francia continua luchando contra el dumping social

Francia continua luchando contra el dumping social.

El primer trimestre de 2016 llega a su fin con una amarga realidad para el transporte de mercancías por carretera: la actividad sigue disminuyendo en un mercado desestabilizado por el crecimiento de los servicios «low cost». 

Así comienza el comunicado que las asociaciones de transportistas franceses, FNTR, TLF y Unostra, han emitido públicamente para exigir a las administraciones galas actuaciones «urgentes y fuertes» contra el dumping social dentro de sus fronteras. 

Según las asociaciones francesas, la «omnipresencia» de vehículos ligeros, el cabotaje ilegal, el incumplimiento de los tiempos de conducción y descanso y, en definitiva, la competencia desleal, está motivando que «se tiren los precios» en estos servicios, privando a los transportistas franceses de la cuota de mercado mínima para su «supervivencia». 

Por todo ello, el sector francés considera que las administraciones deben «actuar con rapidez», principalmente, en tres puntos concretos: fortalecer y mejorar los controles en la carretera, endurecer las sanciones y obligar a los transportistas extranjeros que operen de forma «permanente» en el país a establecerse en el mismo.

Además, esperan que la obligación del salario mínimo francés para conductores extranjeros entre en vigor «en el menor tiempo posible», y que el gobierno francés defienda «vigorosamente» los intereses del sector en Bruselas cuando se debatan las nuevas normas del transporte por carretera.

Armonización europea

A este respecto, las asociaciones creen que es necesario una normativa europea que armonice las normas de cabotaje y la clasificación de los vehículos industriales ligeros.

Desde el sector francés han pedido una «reunión de urgencia» con los ministerios pertinentes sobre la política europea de Francia, así como la reforma de las políticas de control en materia de transporte por carretera.

Las exigencias de estas asociaciones llegan en un momento en el que otra importante agrupación del país, la OTRE Bretagne, está realizando «controles ilegales» a transportistas españoles en las carreteras galas.