Las continuas disrupciones en la cadena de suministro están durando más de lo previsto y mantienen en cifras desorbitadas las tasas de carga, una situación que ha obligado a la consultora Drewry a revisar sus previsiones para el mercado de contenedores.

Aunque las redes de transporte marítimo se encuentran claramente bajo presión, siguen manteniendo unos elevados niveles de tráfico, por lo que se espera que el movimiento de contenedores en los puertos crezca un 8,2% este año respecto a 2020, y un 7,2% en relación a 2019.

No obstante, esto implica un retroceso respecto a la previsión anterior de la consultora, que había situado el crecimiento en un 10,1% hace tres meses. Los nuevos casos de Covid-19 han obligado en este tiempo a cerrar algunas terminales chinas, mientras que los temporales han terminado de agravar el problema.

Se calcula que las operaciones no recuperarán la normalidad hasta finales de 2022, un año para el que Drewry mantiene una previsión de crecimiento de los tráficos del 5,2% pese a la inflación, que es consecuencia directa de las ineficiencias en la cadena de suministro y el sobrecoste que ello supone para el transporte.

En cuanto a las flotas, no aumentarán este año ni el próximo al mismo nivel que la demanda, aunque la situación dará la vuelta en 2023, cuando está prevista la entrega de un gran número de pedidos. Esto provocará un desajuste entre la oferta y la demanda, con el riesgo de que el mercado presente una sobrecapacidad.

La cuestión es si esto realmente les importa a las navieras, después de tres años de acumular unas ganancias que nunca hubieran imaginado. La consultora ha actualizado las previsiones de las tarifas medias, tanto en el mercado spots como en los contratos de larga duración, que crecerán un 126% a lo largo de este año, lo que supone un incremento del 47% respecto a la previsión de junio.

Esto se explica por el inesperado aumento de las tarifas ‘spot’ en el tercer trimestre y que el plazo de recuperación para las cadenas de suministro tras las disrupciones experimentadas está siendo más largo de lo que se preveía.

Para 2022, se espera que las tarifas ‘spot‘ desciendan, pero habrá un significativo incremento en el precio de los contratos, lo que supondrá un aumento global de los precios en el sector de alrededor del 6%.

Más beneficios para las navieras

Una de las consecuencias de lo que está pasando ha sido el aumento de los beneficios de las navieras, llegando el EBIT a superar los 39.200 millones de dólares en el segundo trimestre, según los cálculos de la consultora, casi 11 veces por encima de los 3.600 millones del mismo trimestre del año anterior.

En este sentido, el aumento de los costes de los insumos, como el precio del combustible o los alquileres de buques, han tenido un impacto mínimo en sus resultados, pues en algunos casos los márgenes de beneficio se han incrementado incluso más de un 50% respecto al primer trimestre del año.

Estos beneficios inesperados están siendo utilizados por las navieras para el pago de sus deudas, el pago de dividendos, la realización de nuevos pedidos o las inversiones en contenedores, pues deben convencer a los organismos reguladores de que están haciendo lo posible para mejorar el flujo de mercancías si no quieren que les impongan ciertas medidas no deseadas.

En Drewry consideran, de hecho, que los recientes movimientos de algunas de ellas para frenar los aumentos de las tasas ‘spot’ son una estrategia de relaciones públicas. Eso no significa, en su opinión, que tengan en ningún caso la culpa de la crisis actual, pero sí son los ganadores de esta «cruel lotería«.

No es culpa de los operadores que por las esperas en los puertos, haya desajustes en los horarios, ni que el acceso a los equipos sea actualmente limitado, pero tampoco es culpa de los puertos y las terminales que haya tantos buques y contenedores parados, ya que la crisis sanitaria está generando ciertas ineficiencias, agravadas por la falta de conductores y el escaso espacio de almacenamiento.