A partir del 1 de julio de 2016, con la entrada en vigor del Convenio SOLAS, será obligatorio verificar el peso bruto de los contenedores. No obstante, según una investigación realizada por Freightos, sólo el 36% de los servicios en modalidad de contenedor completo (FCL) cumplirían esta legislación en este momento.

Esta nueva regulación tiene como objetivo reducir los incidentes causados por los contenedores que transportan los buques, ya que la declaración incorrecta de su peso es a menudo un factor que contribuye a este tipo de situaciones.

Por lo general, no se proporciona el peso exacto de la carga FCL en la etapa de contratación, sino la cantidad estimada. Por países, en Francia el 70% de las compañías aportan el peso exacto, mientras que en los Países Bajos, el porcentaje se reduce al 20%. El nivel, por tanto, sigue siendo bajo, pese a la atención mediática que está recibiendo el convenio y la inminente fecha límite.

Según la investigación de Freightos, muchas compañías aún no están listas para la aplicación de la normativa, por lo que ven con buenos ojos la recomendación de la Organización Marítima Internacional de ser flexibles en los tres primeros meses para dar el tiempo suficiente a la incorporación de los nuevos procesos de pesaje.

Congestiones en las terminales

En este sentido, se trata de un convenio que afecta a diferentes actores, entre los que se encuentran navieras y proveedores de logística. Por tanto, la preparación para su entrada en vigor, así como el impacto que pueda tener, varían enormemente de un sector a otro.

En el caso de las navieras, el cambio más notorio estará relacionado con los trámites administrativos, aunque en principio, este convenio les permitiría a la larga ahorrar tiempo y dinero en productos de verificación. Sin embargo, consideran que es muy probable que el resto de sectores involucrados no estén listos y se produzcan grandes congestiones en las terminales.

En cuanto a los transitarios, hasta ahora sólo tenían que cumplir con las regulaciones de peso en lo que respecta al transporte por carretera. Por tanto, tienen mucho trabajo por delante en lo que respecta a la adaptación de los sistemas de verificación del peso.

Una vez conseguido, son uno de los actores que más provecho puede sacar a este convenio, prestando sus servicios a aquellas compañías que no estén debidamente preparadas.

Por su parte, los operadores de transporte marítimo han sido los principales impulsores del convenio para reducir los daños en las mercancías transportadas.

También las terminales de los puertos están obligadas a hacer cumplir estas nuevas normas, aunque algunas de ellas están ofreciendo sus propios servicios de pesaje de contenedores para no perder clientes.

En definitiva, las navieras son las que sienten que más tienen que perder con este cambio y han agradecido que haya un periodo de adaptación para adaptarse a un nuevo sistema que pone de relieve la necesidad de invertir en tecnología para dejar atrás los procesos manuales y estimaciones.