El último indicador de conectividad aérea de IATA coloca a España como el sexto país de todo el mundo con mayor potencialidad para el transporte aéreo, con de 2019, anteriores por tanto al impacto de la crisis sanitaria.

El país escala tres posiciones desde 2009, con un ascenso porcentual desde entonces de un 49% en el índice con que IATA mide la conectividad internacional.

Así mismo, en el contexto europeo, España se coloca como el tercer país con mejor conectividad en términos absolutos, recortando distancia con Alemana, que es el segundo en el escalafón, y, además, es el primero si se mide este índice en relación con su población.

Sin embargo, ninguna ciudad española aparece entre las más conectadas por vía aérea del planeta. Solo Madrid aparece como la quinta de Europa, tras Londres, París, Frankfurt y Ámsterdam, con un incremento en su índice de conectividad de un 62% con respecto a 2014.

De igual modo, Barcelona se coloca en séptima posición de la clasificación de urbes europeas con mayor conectividad aérea y registra un aumento de su tasa de un 24% entre 2014 y 2019.

El impacto de la pandemia

Sin embargo, el estudio de IATA también da cuenta de que desde el inicio de la pandemia la conectividad aérea se ha desplomado a escala planetaria, principalmente a causa de la práctica eliminación de los flujos internacionales de viajeros.

Para el caso del continente europeo, la organización internacional estima una caída de su conectividad internacional de un 93%, con retrocesos significativos en la mayoría de los mercados, aunque la conectividad rusa se ha mantenido mejor que los países de Europa occidental.

Para España, IATA señala un retroceso en su indicador de conectividad de un 96% el pasado mes de abril, el mayor de los cinco países más conectados del continente, aunque, por contra, en octubre, el país se coloca con un fuerte crecimiento, a escasa distancia de Alemania y el Reino Unido.