La situación es grave, nadie lo duda. Son momentos difíciles. De los que dan la medida auténtica de las personas y donde queda clara la capacidad de liderazgo, o la ausencia del mismo, que se precisa en estos momentos.

En este difícil contexto en el que estamos, el sector logístico y de transporte está en primera línea en la lucha contra esta pandemia. Le toca dar la talla.

Estas frases, más allá de estereotipos, no son palabras huecas. Como sector crucial para la economía española, a los operadores logísticos y de transporte les corresponde estar a la altura del reto de mantener el abastecimiento de una población que vive un momento delicado.

Así se prevé en el Real Decreto que declara el estado de alarma.

Es decir, si en primer lugar, la población española depende de los profesionales sanitarios, cierto es que también depende de las empresas logísticas y de transporte, casi tanto como de los cuerpos y fuerzas de seguridad, funcionarios imprescindibles para mantener el orden en tiempos de zozobra.

El estado de alarma decretado por el Gobierno obliga a las compañías del sector a someterse a lo que determinen las autoridades para evitar el desabastecimiento de productos, algo que a buen seguro harán sin pestañear.

Además, para ello, las compañías del sector deben velar por lo más importante que tienen y que garantiza sin ningún género de dudas su actividad: su capital humano, que tiene que poder trabajar con garantías de salud e higiene, precisamente cuando más se necesita.

Gabinete de crisis en el CNTC

Hace bien la patronal CETM en pedir la creación de un gabinete de crisis en el seno del Comité Nacional de Transporte y hace bien la DGT en levantar temporalmente las restricciones al tráfico de mercancías para facilitar el movimiento de mercancías, además de Transportes en eximir el cumplimiento de los tiempos de conducción y descanso.

Todo lo que se haga parecerá poco. Pese a todo, es hora de arrimar el hombro, alinearse y trabajar en una única dirección.

También es tiempo de poner en valor la labor de un sector vilipendiado muchas veces, olvidado casi siempre y que, sin embargo, siempre da la cara.

Pero también es tiempo de ensalzar la labor de unos trabajadores maltratados muchas veces y que ahora arriesgan sus vidas para que todos tengamos lo que necesitamos, que no falte de nada.

Gracias por todo y cuídense, porque sólo así, remando todos en la misma dirección es como se sale de las situaciones limite en la que estamos.