Desde el inicio de la crisis sanitaria, el sector del transporte por carretera ha alzado la voz contra la falta de consideración hacia un colectivo considerado esencial, debido a la ausencia «casi absoluta» de medidas para limitar el contagio de los profesionales.

Todo ello a pesar de su mayor exposición al virus por sus interacciones diarias y una elevada movilidad que podría contribuir a la expansión del mismo. La situación llevó a que en el pico de la pandemia, los conductores fueran en alguna región el colectivo con el índice de contagios más elevado, por encima de los sanitarios o las fuerzas de seguridad.

Sin embargo, como recuerda Fenadismer, desde que se inició el proceso de vacunación, el Ministerio de Sanidad y las Comunidades Autónomas rechazaron la posibilidad de darles ningún tipo de preferencia, ignorando las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.

Esta «desconsideración» contrasta con la «actuación desproporcionada» que está llevando a cabo la Inspección de Trabajo con las empresas transportistas durante las últimas semanas para verificar el cumplimiento de las medidas de prevención anti-Covid.

Como apunte, entre la «exhaustiva documentación» exigida para la prevención de contagios, dicen los asociados, se solicita la acreditación de la formación de los trabajadores en materia de riesgos para la reproducción, embarazo, maternidad y lactancia, o el estudio y valoración de los que puedan afectar a trabajadores en situación de embarazo o parto reciente.