Tráfico rodado en el puerto de Calais

Deberían aprobarse mecanismos legales para garantizar la continuidad de las relaciones comerciales y de tránsito entre Reino Unido y la Unión Europea.

Reino Unido abandonará finalmente la Unión Europea el 29 de marzo, pero pese a la cercanía de la fecha, aún quedan muchos cabos sueltos. Este asunto preocupa en gran medida al sector del transporte por carretera, por las consecuencias que tendrá este proceso en el ámbito económico, social y administrativo.

Ambas partes se han comprometido a alcanzar un acuerdo que permita una salida ordenada del país, pero por cualquier eventualidad que pueda surgir, en Fenadismer creen que deberían aprobarse mecanismos legales que faculten a la administración española y las del resto de países comunitarios a adoptar medidas para dar continuidad a las relaciones comerciales y de tránsito entre los países.

España debe estar preparada para lo que viene, teniendo en cuenta que el Reino Unido es el quinto destinatario de las mercancías que se transportan desde el país, lo que supone más de cuatro millones de toneladas anuales. Por ello, una Ley preparatoria como la que que está tramitando Francia, sería la mejor solución para afrontar el Brexit.

La normativa debería regular lo relativo al derecho de entrada y residencia, controles de mercancías y pasajeros así como la realización de operaciones de transporte entre ambos países, entre otras.

En su caso, las autoridades del Reino Unido barajan la posibilidad, a la vista de la escasa evolución de las negociaciones con la Unión Europea, de que los servicios de transporte internacional vuelvan al régimen de autorizaciones bilaterales existente antes de la entrada en vigor de la unión aduanera.