La Asociación Ferrmed ha recibido con satisfacción el Plan de Recuperación presentado en el Parlamento Europeo para las infraestructuras de transporte tras la pandemia del Covid-19. No obstante, cree que debería ser gestionado directamente por la Comisión Europea y aplicarse siguiendo los criterios del Pacto Verde Europeo.

Actualmente, la Asociación está trabajando en su estudio sobre el tráfico y la optimización del cambio modal en la Unión Europea, cuyas conclusiones pueden ser una herramienta fundamental para mejorar la relación entre inversiones y resultados.

En este sentido, reclama un Plan de Inversiones a nivel europeo debidamente estructurado, de acuerdo con los criterios de carácter socioeconómico y medioambiental aprobados de antemano por la Comisión y el Parlamento Europeos.

Además, estas iniciativas deben estar en consonancia con los objetivos del Libro Blanco del Transporte. El objetivo es actuar donde realmente están los tráficos y no donde el impacto socioeconómico y medioambiental son escasos o incluso nulos.

La primera fase del estudio, en la que se establecerán cuáles son estas zonas principales, estará terminada a finales de 2020, mientras que el estudio completo, en el que se especificarán las acciones a llevar cabo en la red ferroviaria y en las vías navegables, junto con la evaluación del impacto económico y medioambiental, estará lista a finales de 2021.

Los resultados provisionales de la primera fase del estudio, ya disponibles para algunos países, permiten determinar en qué tramos hay que invertir si se pretende que para el 2030 el ferrocarril y la barcaza canalicen el 30% del tráfico terrestre para distancias superiores a los 300 km.

Sur de Europa

Sin embargo, en el sur de Europa, el tráfico ferroviario de mercancías es más bien escaso, destacando en el caso de España, donde en muchos tramos no llega ni al 3%. En este caso, las inversiones en el Corredor Mediterráneo son insuficientes, a juicio de Ferrmed.

Si no se actúa rápidamente, reconvirtiendo los planes previstos en las zonas de mayor saturación, como los alrededores de Barcelona y de Valencia, el colapso después de la implantación del ancho internacional en las líneas actuales, está garantizado en un lapso de dos a cuatro años.

Entre las acciones a corto plazo que se propondrán, destaca la inclusión de conexiones a las terminales intermodales y puertos al ancho internacional.