Ford somete a la Transit eléctrica a las pruebas más exigentes

El próximo paso es realizar pruebas con clientes en los sectores de supermercados, servicios públicos y reparto de última milla.

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La versión eléctrica de la icónica furgoneta Ford Transit ha sido sometida durante 12 semanas a un exigente régimen de pruebas por parte parte del fabricante, diseñado para recrear los efectos de toda una vida de uso intensivo por parte de los clientes.

Antes de que salga a la venta a principios de 2021, se han realizado pruebas climáticas y de durabilidad extremas con los prototipos de la furgoneta y las variantes de chasis-cabina, para garantizar que fuera tan duradera como su equivalente diésel.

Así, la E-Transit se ha enfrentado a las desafiantes condiciones de conducción invernal en Michigan, EEUU, al calor, frío y altitud extremos simulados en la Cámara de Pruebas Medioambientales del grupo en Colonia, Alemania, y a los baches y superficies rugosas del Campo de Pruebas de Lommel, en Bélgica.

Una década de trabajo

En total, han tratado de recrearse los efectos de más de 240.000 kilómetros de conducción, o una década de duro trabajo. En el caso de la Cámara de Pruebas Ambientales, capaz de recrear todo tipo de condiciones, se ha sometido a una temperatura de más de 40ºC durante dos semanas a la furgoneta, cuyas baterías cuentan con tecnología de refrigeración líquida.

También tuvo que demostrar que podía funcionar a -35ºC y, con una carga completa, realizar una subida a 2.500 metros, la altitud de la carretera alpina del Grossglockner en Austria.

En las instalaciones de Lommel se llevaron a cabo miles de pasadas por pistas con baches y desniveles, simulando calles empedradas, carreteras secundarias accidentadas y desafiantes pistas no pavimentadas.

Por su parte, la durabilidad del paquete de baterías, el motor eléctrico y la suspensión trasera se han probado conduciendo repetidamente a través de baños de barro y sal, y a través de chorros de agua salada, simulando carreteras y vados invernales, lo que también ha permitido probar la resistencia a la corrosión.

En su caso, la fiabilidad del motor eléctrico se probó haciéndolo funcionar continuamente durante 125 días. El próximo paso es realizar pruebas con clientes en los sectores de supermercados, servicios públicos y reparto de última milla, que comenzarán a finales de este año.

 

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