Hanjin Shipping ha pospuesto hasta el 31 de marzo de 2017 la primera reunión con sus acreedores, que le reclaman alrededor de 26.000 millones de dólares (24.570 millones de euros). El encuentro estaba previsto para este viernes 13 de enero en el Tribunal Central de Distrito de Seúl.

Las reclamaciones totales registradas hasta el momento suman una cantidad cinco veces superior a los 5.000 millones de dólares (4.725 millones de euros) que aparentemente debía la naviera cuando recurrió a la justicia el 31 de agosto de 2016.

No todas ellas han sido verificadas hasta el momento, por lo que algunas podrían estar duplicadas, pero la situación del operador supone la mayor quiebra de la industria marítima en los últimos 60 años, por encima de la caída de United States Lines en 1986.

Hasta el 10 de octubre del pasado año, 3.000 acreedores habían presentado sus reclamaciones por 800 millones de dólares (756 millones de euros), pero esto correspondía sólo a la cantidad aprobada por los tribunales hasta ese momento.

De hecho, el operador griego de contenedores Danaos, que había fletado ocho buques a la naviera mediante una tasa fija a largo plazo, ha anunciado en su balance del tercer trimestre que ha reclamado a Hanjin un total de 598 millones de dólares (565 millones de euros).

Numerosas empresas afectadas por la quiebra

Los propietarios de buques, así como las compañías hipotecarias del sector marítimo y las de alquiler de contenedores encabezan la lista de los acreedores, pero la repentina quiebra del séptimo operador de contenedores más grande del mundo también ha afectado a numerosas empresas en todo el mundo, pudiendo dejar a algunas de ellas fuera del mercado.

Por otro lado, la naviera sigue sin cobrar millones de dólares en ingresos por fletes debido a que los cargadores deben ajustar estas cantidades teniendo en cuenta los cargos adiciones y los retrasos que han sufrido a consecuencia de la interrupción de los servicios.

Unos 500.000 TEUs llenos, valorados en 12.000 millones de dólares (11.354 millones de euros) quedaron varados en 100 buques por todo el mundo cuando el conflicto entre la naviera y su principal acreedor, el Banco Coreano de Desarrollo, provocó que la compañía solicitara la intervención judicial.

Por el momento, se espera la liquidación de la naviera tras la auditoría realizada por PriceWaterHouseCoopers, que determinó que la empresa no debería seguir operando, y también está previsto que se anuncie próximamente la venta de su negocio transpacífico entre Asia y Estados Unidos a Korea Line.