Parece que la reducción de producción que se ha producido en China durante la ‘Golden Week’, provocada también por las restricciones energéticas establecidas en el país, ha contribuido a aliviar la presión que viven los servicios de transporte marítimo de contenedores desde los puertos asiáticos a Europa y los Estados Unidos.

Así pues, la acumulación de más de 150 barcos que causan retrasos en Shanghai y Ningbo se ha reducido a la mitad en las últimas dos semanas, pese a que las condiciones meterológicas en el sur de China han complicado las operaciones en la zona.

En este sentido, los precios de la ruta de Asia y la costa este estadounidense han aumentado un 4%, tasa que, según Freightos, un 349% más alta que hace un año, mientras que en los servicios de Asia con la costa oeste norteamericana también se han incrementado en un 7% y en un 342% anual.

Además, algunos factores como la bajada de los fletes con respecto al pico máximo de septiembre, parecen indicar que la demanda de la temporada alta está disminuyendo.

Sin embargo, la mejora de las condiciones en Shanghai puede traducirse en incremento del número de portacontenedores que se dirigen a puertos ya saturados como Los Ángeles o Long Beach, con lo que trasladarán allí la congestión, en un efecto látigo que irá distribuyéndose a lo largo de la cadena de suministro.

En este contexto comploe, los analistas esperan que la congestión en la cadena de suministro y la demanda sostenidas mantengan los retrasos y los fletes altos posiblemente hasta 2023.